Cumbre Cerro Gólgota – 14/05/2017 – Curso Iniciación al Montañismo – 26° edición.





Boletín Digital del CLUB AMIGOS DE LA MONTAÑA, Salta, República argentina.
1956-2016, 60 años de historias de montañas y desafíos bajo el mismo lema:


"Lo Mejor para el Compañero"

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miércoles, 28 de febrero de 2007

Cerro Arenales Colorao

Cerro Arenal Colorado
(4520m)
El CAM, Salta, organizo una salida a un cerro que se encuentra en la localidad de Santa Rosa de Tastil, a unos 130 Km. de la ciudad, por la Quebrada del Toro, camino a San Antonio de Los Cobres.
Esta es una zona de semipuna, con algunos desparramados humedales, llenos de cerrajas y cardones, verdes por la presencia de agua proveniente de vertientes o capas freáticas muy cercanas a la superficie. Escasas lluvias a lo largo del año, pero que en este verano han dejado la marca de su presencia, en basta cantidad.
Aquí se encuentra un cementerio arqueológico muy importante, quizás uno de los mas grandes y ricos del NOA, es que aquí convergen mas de una cultura, la preincaica, la incaica y la de la conquista, es decir una gran mezcla de culturas y sus rasgos.
Es una pena que el poco cuidado de ella haya desencadenado en un destrozo importante, con daños casi irreparables, pero igual es digna esta localidad de ser visitada. Aquí hay un albergue cordialmente atendido por la calidez de Ofelia y Pascual, dos lugareños que te hacen sentir como en casa.
Este fue el punto escogido por las autoridades del Club Amigos de la Montaña de Salta, y en particular Carlo Clerici su presidente, y a la que fui invitado a través de mi amada novia Magdalena, y que con mucho gusto disfrute en su organización y en participar.
Quiero destacar el esfuerzo que estos amigos hacen para llevar adelante la conducción de una Institución que pretende no solo cobijar andinistas sino formar también a montañeros que puedan conocer las bellas montañas que se extienden a lo largo de la Cordillera de los Andes, dado que al igual que la tierra de donde vengo yo, tampoco aquí se esta en presencia de un pueblo montañés, aunque paradójicamente estemos llenos y rodeados de montañas. Por que? No lo se ni lo pude averiguar nunca, pero si llegue a una conclusión después de ahondar en todos los libros y artículos que pude acerca de la historia del montañismo en la Argentina, y es que nuestros colonizadores, invasores o conquistadores como se los quiera llamar, no eran montañeros, ni venían de pueblos montañeros, sino que eran una lacra social, campesinos, labriegos, vagos o vaya a saber que, pero no montañeros, y eso nos marco para todo el resto del tiempo, pero igual la montaña se nos puso delante y nos tentó con su magia y su emblemática figura. Así fue como empezamos a subir montañas en los mas de 5000 Km. de su largo recorrido.
Estos esfuerzos son los que se valora en Carlo, Marcelo, Pantera y las mujeres que integran esta institución que ya lleva 50 años de vida.
Si vale mi critica desde la experiencia, y por también haber pertenecido a una Institución con ahora 75 años, el CAM pero de Mendoza, es que me tomo el tiempo de hacer esta critica constructiva, y es la de sugerirles una división en las tareas y que no siempre sea el mismo quien organice las salidas, sino que cada uno de los socios programe, arme y organice salidas, así desde febrero a diciembre, siempre tengamos una salida, para que no se pierda el espíritu de club de amigos de la montaña, para que las posibilidades no cesen, y siempre haya una salida al alcance de la mano. Muy importante sería nombrar a un miembro de Comisión para que se encargue de organizar las salidas, una o dos o mas por mes, pero en la que participen todos, por ejemplo, una para los mas grandes, una para niños, otra para los “duros”, una para los que caminan, etc. etc. es decir un comisionado de salidas, y donde de acuerdo al numero de participantes se contrate un vehiculo común, si bien esto aumenta los costos, también libera a los que siempre ponen su vehiculo, a los que no tienen etc. etc. en la montaña justamente lo que priva es el solidarismo. Seamos entonces solidarios y apoyemos al Club, como ?, participando y ayudando.
Pero volvamos al motivo de este escrito y que es relatar la ascensión del Arenal Colorado, ese macizo de granito y arenisca roja, con poco mas de 4500 metros de altura, que se encuentra recostado al sur oeste del ramal C 14 del Ferrocarril General Belgrano o mas conocido como Tren de las Nubes. Allí frente al pequeño caserío de Las Cuevas, distante a unos 20 Km. de Santa Rosa de Tastil.
19/02/07
Pase a buscar a Magdalena por su trabajo y rápidamente nos fuimos en busca de los petates para marcharnos a recoger a otra compañera (Liliana) y dirigirnos con rumbo a Quijano, y a la Quebrada del Toro.
Todos se habían marchado mas temprano y seguro ya estarían disfrutando la hostería y los mates, mientras nosotros transitaríamos estos Km. que nos separan de Santa Rosa de Tastil.
La Quebrada esta verde, nubosa, húmeda y rica como nunca en vegetación, prácticamente todo esta mojado, mientras la encaramos y zigzagueamos hasta que atravesamos las nubes que nos separan de la Puna. Esa puna que comienza a hacerse presente con su escasa vegetación, sus cardones y su intenso cielo azul que poco a poco va ganando color, a medida que cae la tarde.
La música y las amenas charlas han hecho que el viaje se acorte todo lo suficiente para estar antes de la noche con nuestros compañeros.
Largas conversaciones, unos mates, el te, la rica y sabrosa cena hicieron que las horas volaran antes del sueño reparador. El grupo ya esta junto y dispuesto a la aventura.
Nos acostamos con la incógnita de no saber cuan larga será la montaña, cuan difícil, y mas aun cuanto tiempo nos llevara coronar su cima. No deja de ser algo motivante, pues es mas lindo saber que vamos a subir una montaña casi virgen de la que solo disponemos algunos datos, pero que igual nos desafía con sus incógnitas. Tengo que rescatar el ameno trato que recibo no solo de los que ya considero mis amigos y compañeros de montaña sino también de aquellos que no conozco y que sin embargo me han abierto las puertas de su compañerismo de montaña para hacerme sentir uno mas, entre ellos y uno mas del grupo. Gracias!
20/02/07
Muy temprano aparecimos dispersos por el albergue sumidos aun en sueño, en algún dolor de cabeza o con el simple rasgo de una noche a 3100 m SNM, que no es poco, pero el espíritu no hace caso a esto, al contrario, hasta esboza sonrisas en el desayuno.
Todavía de noche, con tan solo la línea de un azul menos intenso a lo largo del horizonte, anunciando el inminente amanecer, nos trasladamos por la ruta 51 en dirección al oeste, hacia San Antonio de Los Cobres, hasta ese pueblito encerrado en una gran vega verde, que es Las Cuevas. Nos desviamos 3 Km. hacia campo adentro y abandonamos los vehículos para iniciar la marcha. Son las 6.40 hs., estamos a 3300 metros de altura. Lentamente el cielo se tiñe de rojo a lo lejos, y antes que crucemos las vías derruidas y abandonadas del ferrocarril, el rey sol, adorna y decora el Acay a lo lejos, tiñendo su silueta de oro y brillo, como debieron haberlo visto los Incas en su derrotero hacia el Oeste y Sur, mientras conquistaban uno tras otro los pueblos de los Valles Calchaquíes.
Frente a nosotros y en dirección SO, aparece un largo filo que en sombras aun nos indica que será larga la jornada, pero interesante, para comenzar un año que debe llenarse de montañas, y que también debe terminar con una Gran Montaña.
Tres horas después con las nubes llegando y tapándonos, con la luz fresca y húmeda de la mañana ya estamos iniciando el ascenso hacia el filo cumbrero. Una hora después habremos alcanzado el filo y frente a un mar de rocas inmensas y rojas nos aprestamos a enfrentar el desafío. Seremos los primeros socios del CAM, en hacer esta montaña, soñamos también con ser los primeros, algo difícil, es muy interesante como para que alguien aun hoy no haya puesto sus ojos en su cima y en su conquista.
Duras horas nos separaban de la cumbre, se hizo lenta la subida, algunos sentimos la falta de entrenamiento, los kilos de mas, las vacaciones tan cercanas, pero igual el espíritu montañés lo suplió todo y aun separados igual en un lapso de algo mas de media hora, todos nos confundimos en interminables abrazos en la corona roja de piedras, fresca y poco horadada cumbre. Es la hora 13, mediodía, sol, cielo azul, con retazos de blancos y grises jirones de nubes, por todos lados, fresco aire del sur, inmensidad, amigos, cumbre, montaña en definitiva, eterna e interminable montaña. Mi amada montaña y mi amada a mi lado, que mas se puede pedir, es mas, es tiempo de agradecer.
Vaya también nuestro saludo para los que se quedaron por distintas circunstancias abajo, esperando por nosotros. Ellos también son parte de este grupo y también de nuestro logro.
Un cuaderno que data de 2003, nos indica que somos el tercer grupo en conseguir la cumbre y nos regala una visión en cuatro puntos cardinales de singular belleza, el Chañi, algo oculto por las nubes, el Tugzle, enfrente hacia el norte, y mas lejos el nevado Quewar, el Nevado de Acay casi enfrente y al alcance de la mano, nos invita a recorrer su extensa pollera y sus cumbres, algunas todavía con vestigio de nieves eternas.
Así paso la cumbre y un almuerzo en sus laderas para disfrutar del sol que por momentos nos abraza y del que salimos con algunas ráfagas frías de viento que ingresa desde el sur.
El descenso no se hizo esperar y a las 14 hs. todos estábamos camino hacia abajo en aquel gran laberinto de rocas y piedras, rojas, muy rojas y que le ponen pasión a este descenso.
A las 17 cruzamos por ultima vez la vía del FFCC y una hora después estábamos en los vehículos, cansados, con los pies doloridos, pero felices habíamos conquistado una montaña mas de esta rica Cordillera de Los Andes, de este cordón montañoso que atraviesa la provincia de Salta.
El silencioso viaje que nos condujo a la Hostería, fue tan corto como fuerte fue el deseo de tomar algo caliente, e hidratarnos un poco antes de emprender el regreso a la Ciudad.
Muy rápido nos fuimos marchando, desandando ese caracol de curvas y contra curvas que descienden por la tarde para ingresar de nuevo con las últimas luces del día a la verde y espesa vegetación de la Quebrada del Toro. La noche poco a poco nos envolvió en su oscuro manto de silencio, mientras una serena lluvia nos deja casi sin habla, y con no mas que la huella que se abre paso por delante de las luces del vehiculo.
El resplandor a lo lejos de Salta, nos indica que ha terminado otra aventura, con sabor a poco, y a mucho, pero que ha servido para que todos nuevamente nos pongamos en movimiento y para que se encienda la mecha de los ascensos para este año, había que comenzar y lo hicimos de la mejor manera, con una cumbre, una mas, y con la felicidad que esto significa, haber estado sobre las nubes, sobre los hombres, sobre los valles y sus seres, sobre todo, lejos de todo, mas cerca del cielo. Ahí donde las nubes y el viento son la única compañía de nuestros ajetreados cuerpos, cansados pero llenos de vida.
Salud compañeros del CAM, Salta, gracias por haberme dejado compartir una cumbre con Uds. Espero seguir acompañándolos y que algún día no muy lejano estén conmigo subiendo alguna montaña en mi tierra, la lejana Tierra del Sol y del Vino.
Fer Santamaría
Guía de Montaña

3 comentarios :

Menisquito dijo...

Muy buen relato Fer y muy buena también tu vision acerca de las salidas del club. Yo cómo participo una vez por año, para mí está bien. Si vienen por Mendoza podemos armar algo lindo.

Anónimo dijo...

Estimado Fernando, te cuento que el CAM tiene un grupo de gente que organiza los dos cursos anuales y además los socios se juntan un día a la semana para organizar salidas extras, po lo que desde hace unos años se sale constantemente perode todas formas se agradece tu comentario Graciela Isasmendi

Anónimo dijo...

Muy buen relato Fernando, dan ganas de compartir el abrazo de cumbre y aún mas, el abrazo de la base.
Saludos. Oscar Boiero