Cumbre Cerro Gólgota – 14/05/2017 – Curso Iniciación al Montañismo – 26° edición.





Boletín Digital del CLUB AMIGOS DE LA MONTAÑA, Salta, República argentina.
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miércoles, 11 de marzo de 2009

Silla del Inca 7/8 de Marzo

Sitio Arqueológico Incahuasi - Silla Del Inca

Los días tan esperados para acampar en las Ruinas de Incahuasi fueron el Sábado 7 y el Domingo 8 de Marzo. Éramos Sonia Ferreira, Víctor Guaymas y quien escribe (en una primera tanda); y Dardo Rocha, Maxi García y Rafa (comúnmente conocido como “Kevo”) en la segunda.
El día estaba soleado y agradable. El punto de encuentro fue la Shell del Híper Libertad, donde una vez reunidos emprendimos nuestro viaje hacia la Quebrada del Toro.
La primera parte de esta historia es ya conocida por varios… llegada a Ingeniero Maury, registro en el puesto de Gendarmería… entre una cosa y otra estuvimos al pie de la zigzagueante senda de ascenso al Gólgota a las 9:45.
Empezamos a trepar, el clima acompañaba, teníamos todo el tiempo del mundo (sabiendo que pernoctaríamos en Incahuasi), un cóndor sobrevolando la Quebrada nos dio una grata sorpresa al pasar casi a nuestro lado; tranquilos, con buen ritmo, continuamos entonces siguiendo la senda cuesta arriba cual “caracoles”… con la casa a las espaldas.
Llegamos al Abra de la Virgen Del Caminante a las 14:40, donde almorzamos y recuperamos fuerzas para seguir hacia allá abajo, donde apenas nuestros ojos alcanzaban a ver, al corazón de la Quebrada de Incamayo, las Ruinas de Incahuasi… a la “Silla del Inca”.
Emprendimos el descenso a través de una senda de herradura (antiguo camino arqueológico que guía al transeúnte sin mayor inconveniente a destino), arribamos casi dos horas después, cruzando el Río Incamayo (que no traía mucho caudal, pero al parecer había crecido considerablemente en los últimos meses amén de lo humedecido y pantanoso del terreno circundante, donde más de uno “metió la pata”).
¡Qué espectacular lugar teníamos a nuestros ojos! ¡Increíble!, ¡un mundo antiguo y casi inalterado! ¡Inhabitado también! Nos encontrábamos solos en medio de ese sitio silencioso, místico… llenándonos el alma al tope, dejándonos sin aliento al contemplarlo y con una indescriptible sensación de prosperidad.
Preseleccionamos un lugar adecuado para acampar, ansiosos por recorrer los alrededores. Luego hicimos un “reconocimiento” del área. Caminamos hasta el puesto del Sr. Lamas (Q.E.P.D.), y al no encontrar a su hijo confirmamos entonces nuestra soledad en medio de esas montañas que nos abrazaban (el Gólgota, el Pacuy, el Mancay…). Descubriendo un universo a nuestro pasos (“si esas piedras hablaran… las historias que contarían”); antiguos desagües, muros aterrazados, infinidades de recintos (rectangulares, circulares), nichos u hornacinas (donde se solía depositar los idolillos, elementos de culto o cosas de valor), pequeñas ventanas, ¡¡LA SILLA DEL INCA!! ¡Qué increíblemente ricos somos al contar con tanta historia a nuestro alrededor, nos sentimos agradecidos y enorgullecidos del legado de nuestros antepasados!
A mitad de nuestro recorrido y de manera casual, encontramos una vertiente bastante pura de donde extrajimos agua para hervir y entrar en calor con una rica merienda. Volvimos entonces al campamento y esperamos a nuestros compañeros que debían estar llegando. Alrededor de las 20:30 vislumbramos tres luces que se asomaban a lo lejos ¡Eran ellos! No podían fallarnos, ahí estaban acercándose a nosotros que les hacíamos señales con las linternas… ¡Teníamos que celebrar! Preparamos una rica cena, narramos experiencias y proyectos, compartimos momentos, y escuchamos historias del Kevo bastante peculiares, que junto con el entorno nos erizaban la piel. Fue durante esas horas (a las 00:00 del Domingo) que Dardo sorpresivamente sacó “de la galera” ¡¡4 rosas!! (2 para Sonia y 2 para mi) por ¡¡¡el día internacional de la mujer!!! ¡Un pequeño detalle que no puede pasar inadvertido! ¡Gracias por la atención Dardo! ¡Que lindo gesto de tu parte!
De a poquito fue pintando el sueño, y después de acomodar todo nos fuimos a acostar. Dormimos plácidamente hasta que el Kevo pegó un grito bastante macabro (“¡Makachulo!” o algo así) en medio de la noche…, con Sonia no pudimos conciliar nuevamente el sueño, fue gracioso al otro día, pero entonces estábamos mortificadas del espanto, pensamos que había resucitado el curaca del asentamiento y nos estaba lanzando una maldición (en realidad… pensamos cualquier cosa, je).
¡¡Por fin se hizo de día!! Y mientras desayunábamos programamos la jornada, partiríamos a las 10, y tendríamos tiempo hasta las 13.00 para regresar al campamento, recoger nuestras mochilas ya preparadas, caminar hasta el sauce y almorzar bajo su sombra, para luego partir de regreso a casa a las 14.
Empezamos entonces el recorrido, primero la Garita (o puesto de observación) que se ubica sobre una lomada al frente de Incahuasi en dirección N.O.; una vez alcanzada, nos instruimos sobre su significado, tomamos fotos, y miramos nuestro próximo destino, el cementerio, hacia donde nos dirigimos, para luego seguir la senda que va bordeando el rio sobre su margen izquierda hasta donde nos alcanzara el tiempo (queríamos llegar a los petroglifos), sin embargo a mitad de camino eran ya las 11:30 y debíamos regresar. En ese momento vimos un muro aterrazado en lo alto de la ladera, fue entonces cuando nos quedamos convencidos, ¡es IMPRESIONANTE la magnitud de este lugar! (hasta el momento el relevamiento arqueológico en el área ha descubierto ocho hectáreas). Siguiendo nuestro recorrido, de regreso, antes de llegar al puesto de la Flia. Lamas, caminamos por encima de un antiguo canal de irrigación, muy bien conservado. Después arribamos nuevamente a la “Casa del Inca” en la parte baja de la ladera. Se trata de un recinto rectangular que conserva parte del techo y en cuyo interior se encuentra emplazada la ya mencionada “Silla del Inca” (aunque los estudiosos en la materia sostienen que la misma fue posterior al momento de ocupación incaica, ya que se trata de un rasgo arquitectónico intrusivo y no característico del período Inca). Ya casi terminábamos nuestro recorrido. Cumpliendo con lo proyectado, fuimos en busca de nuestras “casas” para cargarlas en las espaldas y disponer nuestro almuerzo. A las 14 emprendimos el retorno de un solo tirón hasta el Abra de la Virgen del Caminante, la cual alcanzamos a las 15:15, y que, como suele suceder en esta zona, nos esperaba con nubes. Descansamos unos minutos y continuamos el descenso camino a Ing. Maury, llegando a la ruta a las 17:15. Finalizamos a la sazón nuestra aventura por estas mágicas tierras ancestrales, contentos y enriquecidos de historia… pero con la panza vacía, compramos entonces bollos con chicharrones en Campo Quijano, y una buena Coca-Cola bien helada que todos estuvimos deseando, y celebramos de esta manera el tercer tiempo con la promesa de retornar algún día para cumplir (de una vez por todas) alguna de las tantas travesías que proyectamos por esa zona y seguir así descubriendo tan fantásticos lugares. Un placer contar con tan buena compañía durante esta expedición, y un gustazo conocer al Kevo (que créanme, a todos nos gustaría tenerlo cerca en caso de emergencia, ¡grande Rafa!). ¡Un fuerte abrazo a todos! y… ¡HASTA LA PROXIMA!

Carolina Stiro


Albúm de Fotos:

http://picasaweb.google.com/carolina.stiro/SitioArqueologicoIncahuasiSillaDelInca?feat=email#


Van Fotos de Dardo!

1 comentario :

Anónimo dijo...

Felicitaciones chicas and muchachos muy bueno el relato, las fotos y super mejor la salida, Graciela Isasmendi