Cumbre Cerro Gólgota – 14/05/2017 – Curso Iniciación al Montañismo – 26° edición.





Boletín Digital del CLUB AMIGOS DE LA MONTAÑA, Salta, República argentina.
1956-2016, 60 años de historias de montañas y desafíos bajo el mismo lema:


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lunes, 15 de junio de 2009

Cerro Gólgota con el Curso -Actualizado-

Relato salida cerro Gólgota

Tempranito a la mañana, pasé a buscarlo a mi amigo Carlos Bellagio, (que junto conmigo, éramos los decanos del grupo). Ya cerca del Colegio, vimos un individuo con mochila, solo caminando apurado por la calle, así que paramos y le preguntamos: “Sr por casualidad va Usted a realizar alguna escalada?” Nos dijo que sí y le ofrecimos llevarlo. Resultó ser César Spirito, uno de los guías de la salida del día.
Al llegar al Colegio, estaban Dardo y Armando, los otros dos guías, y el grupo que estaba bastante reducido. Se esperó hasta las 7 y como no aparecía nadie y la escalada era larga, se decide partir.
Llegamos al puesto de Gendarmería en Quijano, a eso de las 8.30, y cuando llegaron las combis con el resto. Armando nos organizó para salir enseguida, porque como en el puesto había baño, imagínense!!! Las damas hacían cola, y el asunto pintaba para largo, así que armando, al grito de vamos vamos empezó a caminar y se armó la columna.
Salimos eran ya eso de las 9 y estaba bastante fresco, porque como nos dijeron los Gendarmes, ahí el sol recién ilumina a las 11, por los cerros.
Atacamos un zigzag interminable, pero empinado, que nos hizo subir casi 500 m, ya impactaba la belleza de los cerros de enfrente, como si fueran varios 7 colores, además íbamos viendo como avanzaba la línea del sol, hacia el poblado y el puesto de gendarmería. También se veía al fondo el cerro navaja nevado, que a medida que se iluminaba por el sol, el reflejo de la nieve, lo realzaba.
Al fin del zigzag, la senda se estrechaba en algunos lugares, y de un lado quedaba el vacío, especial para el vértigo, para colmo, las ráfagas de viento, a veces sorprendían al girar. Llegamos al abra, y al reparador descansito, esperando al resto del grupo. Hasta aquí habíamos caminado a al sombra, eran aproximadamente las 10:45 y abajo, el sol llegaba al puestito (así se veía). El GPS acusó 2980 m, así que pensamos falta poco, ja ja, que ilusos. Esos 500 m de diferencia de altura, nos llevaron otras 3 horas.
En el abra Dardo, que venía como guía de cola, nos dio por radio la mala noticia que Pilar no podía seguir, así que Armando bajó con ella, y seguimos con Dardo. Ni bien salir del abra nos llevó a la Virgen del caminante, y desde ahí la vista hacia el otro lado era completamente distinta. Una belleza. Como de costumbre, el Gólgota todavía no se veía, siempre está después de la próxima pechadita, a un ahicito nomás.
A medida que el sol avanzaba, los cerros cambiaban de color, una fiesta de colorido, la vista hacia ambos lados era espectacular. Empezamos, por lo menos en mi caso, a notar los efectos de la altura, mayor cansancio en las piernas y respirar mas agitado.
Otros, como Ezequiel, ni se enteraron, y hasta corría para sacar alguna foto dichoso de él.
Durante todo el trayecto, no tuvimos nada de vegetación, lo cual es un alivio, nos salvamos de los pinchazos y arañazos típicos de otros cerros. La única excepción eran una especie de bolas con pinches que saltaban al pasar y se clavaban en las piernas, aunque llegamos a la conclusión que serían machos porque sólo atacaron a las chicas. A Marisol, hubo que “operarla” con una pincita de esas que vienen en las victorinox. El problema fue que sobraban voluntarios para la tarea.
Llegamos a la cumbre a eso de las 2 de la tarde, y aunque el día estaba radiante, había un viento frío que además de empujarnos, nos obligó a abrigarnos de nuevo. Lástima que el piso de piedras sueltas no nos permitió la tradicional siestita cumbrera.
Ni hablar dela vista impresionante que teníamos para todos lados.
Bueno, la bajada fue bastante mas rápida, matizada con las explicaciones de Dardo, sobre las distintas posibilidades que se planteaban , sobre escaladas o caminatas por esos lugares, como la silla del inca, por ejemplo.
Al llegar abajo, nos esperaban Pilar y Armando, que nos propuso un “tercer tiempo” en Quijano, al cual nos prendimos todos. Pasamos un rato muy lindo comiendo empanadas.
Lo mejor de todo: el compañerismo y el espíritu de grupo que se afianza cada día.
Bueno esto ya se hizo muy largo, pero en realidad siempre hay mucho para contar, y al escribir te vas acordando de cada vez mas detalles.
Un abrazo montañez para todos.

Héctor Mauro.-




Fotos por Dardo!

Este Gólgota no es un calvario

Corro son las 6:40 y temo llegar tarde. Paro un taxi que me deja justo a tiempo en la Escuela Normal donde ya están Dardo, Armando y César (luego, en el camino se sumará Carlos) que serán nuestros guías. También están la mayoría de los “chicos” del curso. Subimos a las Traffics con un poco de orden y algunas llegadas tarde.
Partimos y el camino se hace bastante largo por lo que algunos compañeros duermen, otros -como Samuel - comen y Armando se queja por tener que ir con el “serpentario” (sin comentarios). Transitamos normalmente hasta que las curvas y el polvo del camino hicieron que Nati se sintiera mal, por suerte pasó pronto y llegamos a destino sin problemas.
A las 8:40 aproximadamente (como todos los datos que se incluyen en este relato) descendimos de las traffics y a todos nos sorprendió no sentir el frío estremecedor que esperábamos. Diez minutos después, previa parada técnica antes de dejar Ingeniero Maury, los vehículos y el sueño, empezamos el ascenso.
El Gólgota es imponente y se hace sentir. El paisaje Invade las miradas y la belleza y el esfuerzo nos callan desde los primeros pasos. Cada metro recorrido nos agitaba un poco más y nos brindaba mayor satisfacción ver cómo nos alejamos rápidamente de la base. Nati, totalmente recuperada, arenga a Armando para avanzar más rápido. “¿Y Armando?” Pregunta mientras se ríe y nos hace reír a todos los que estamos cerca. Seguimos, un grupo se retrasa demasiado, esperamos. Dardo llega con la novedad, Pilar no se siente bien y decide regresar. Armando vuelve con ella a la base. Dardo, César y Carlos siguen con nosotros, todos lamentamos que Pilar no pueda seguir, pero entendemos que es lo mejor.
En la parada de descanso Marisol sufrió el primer ataque de los cardos voladores, pequeñas pelotitas de espinas que se ensartaban en la ropa y cualquier parte del cuerpo. Pablo fue el primero que reaccionó y sacó una a una las espinas que se habían insertado en el muslo de Mari. Después nuestro compañero pudo demostrar nuevamente su disposición para ayudar a las compañeras en la mano de María, donde también se habían alojado las espinas. En esa oportunidad no tuvo tanto éxito, se ve que su fuerte son las piernas. ¡Lo mejor para el compañero!
A las 13: 40 (recuerden que los datos no son precisos) Hacemos cumbre, todos cansados pero felices. El viento es muy fuerte. Después de fotos apresuradas, buscamos un buen lugar metros abajo para comer los sándwich, tartas, tortas o lo que sea que merecemos por el esfuerzo.
Luego de saciar el hambre y tomar la foto cumbrera de rigor iniciamos el descenso a las 14: 45 (ya saben). Al bajar no tuvimos mayores problemas, salvo nuestro guía Dardo que se cayó. Caídas didácticas según él y como la repetición es parte de su metodología, tuvo que hacerlo cuatro veces. ¡Gracias Dardo por tanta entrega a la tarea docente!
Ya de regreso en Ingeniero Maury, 17: 35 (no voy a repetir lo que ya todos saben), después de usar los sanitarios, lavarnos, etc., fuimos rápidamente hacia las traffics. El por qué de nuestra predisposición es fácil de entender si cuento que Armando dijo “paramos en Quijano a comer empanadas y tomar cervezas”. Ya en la peña, las empanadas se hicieron esperar pero las cervezas desfilaron inmediatamente de mano de los mozos a los vasos. Los brindis tampoco tardaron. Pablo, se ganó el sobre nombre de Chuky, por asesino de botellas dice Armando, yo mejor me callo y quien sepa se hace cargo. Lo cierto es que esta salida nos sirvió para conocernos más y hacernos más amigos de los compañeros y la montaña. Ahora si reitero: este Gólgota no es un calvario, es la resurrección de los sentidos.
Besos de altura y un abrazo montañés.

Silvia Castillo.-


Fotografías de Hector Mauro!

3 comentarios :

Anónimo dijo...

Excelente relato y siempre Hèctor hay voluntarios pa tuito en esta vida juaaaaa me alegro que lo hayan pasado bien y el tercer tiempo es IMPORTANTISIMO juaaaa un abrazo grande Graciela

Anónimo dijo...

Muy buenos los relatos y las sensaciones que transmiten. Silvia me encantó el título de tu relato. Héctor te va a resultar difícil irte de Salta, vas a extrañar los cerros y los amigos. Abrazos. Pilar

Anónimo dijo...

Hola!!! recien leo el relato que hizo Silvia, muy bueno se nota la profesión profe, pero haces referencia de 2 Pablo, habra que numerarse, faltaron hoy a la invitación de Carlo, hay qaue practicar, nos vemos mañana.