Cumbre Cerro Gólgota – 14/05/2017 – Curso Iniciación al Montañismo – 26° edición.





Boletín Digital del CLUB AMIGOS DE LA MONTAÑA, Salta, República argentina.
1956-2016, 60 años de historias de montañas y desafíos bajo el mismo lema:


"Lo Mejor para el Compañero"

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miércoles, 12 de mayo de 2010

Información – Informatización - Mediatización


No deja de asombrarme la velocidad con que las noticias pasan a través de los portales informáticos y/o cualquier medio o herramienta devenida de internet, información de toda índole es vertiginosamente sometida en minutos al paso del tiempo como si fueran meses, cuando en realidad  el hecho que narra tal vez ocurrió hace instantes. Si bien esto se da con la generalidad de los acontecimientos, quiero referirme específicamente y en relación a la influencia que ejerce sobre aquello que sucede en la montaña.

Sería necio desconocer la utilidad en el devenir de la vida diaria de tal rapidez en tomar conocimiento de lo que pasa en el mundo. Pero mi pretendido análisis apunta a otra arista del tema, justamente a la velocidad con que “pasa” el acontecimiento que se anuncia y muchas  veces independientemente de su importancia. En el momento de su publicación, cuando aparece, lo envían o recibís vía internet, tiene y toma toda su entidad; esa vigencia dura aproximadamente lo que demora en aparecer el tercer o cuarto comentario u opinión, o el tiempo que se tarda en reenviarlo o desecharlo si es un mail. Posteriormente a esto casi que deja de existir, es solo un abrir y cerrar de ojos, o como dicen ahora, en un ciberminuto (de duración obviamente menor al minuto real) desaparece. Podría no ser tan importante que desaparezca, desde ya que al poco tiempo de publicada deja de ser noticia y justamente pasa a ser información (como si fuera un escalón más abajo….),.

Reitero, no es lo expuesto solo y precisamente lo que me preocupa o anima a escribir esto, pasa por lo que esa noticia comprendía en su momento, por ejemplo y ya tomando las de montaña, los sentimientos que contenía, entre otros componentes, cuando ocurrió. Y a tenor de ser más claro, sigo con otro ejemplo; a todos los que hacemos montaña nos pegó duro semana atrás ver en facebook lo acontecido en el Anapurna y fundamentalmente la muerte del montañista español. Se suscitó una importante polémica y con ella un devenir de comentarios, sentidos muchos, acertados o no otros, pero lo cierto es que al cabo de un par de días o mejor dicho de un par de publicaciones en el mismo sitio (solo un instante), casi que desapareció, ya pasó, parece que ya fue…; ya fue el montañista, ya fue la parte afectiva, sentimental, espiritual y mística que una muerte implica en la montaña; ni hablar de la autocrítica o mea culpa que siempre encuentra fundamentos justificantes de cualquier índole y donde la subjetividad de quienes medianamente intenta efectuarlas las tornan ineficaces o al menos poco aprovechables. Tal vez solo subsista unos días más la polémica, y lo que a sentimientos se refiere posiblemente quede reservado a sus íntimos y/o quienes lo conocieron; lo cual no está mal, pero me pregunto, ya que la velocidad cibernética y/o informática sirve para esparcir la noticia en segundos, ¿no sería bueno utilizarla, en casos como este, para que persista “todo” lo que una muerte en la montaña implica?, lo espiritual y sagrado….¿y no solo la polémica?.

No puedo dejar de mencionar, sabiendo de antemano las opiniones encontradas que esto producirá e incluso las críticas personales que puedan hacérseme, que en el tema mencionado, lo que más terminó instalándose en los medios informáticos como también en los otros, fue si la montañista Coreana prestó o no su logística para el rescate, si los sherpas decidieron no subir por voluntad propia o por orden o indicación de alguien, la furia de sus compañeros porque se demoraba o frustró el rescate, y situaciones similares. Igualmente no dejó de llamar mi atención que una expedición buscaba ser la primera que suba los 14 “ochomil” sin oxigeno, y la otra, la primer mujer en ascender los 14 “ochomil”; ambas iban por un record, por una competencia. Alguna vez leí a Edmund Hillary decir, en relación a las continuas preguntas por haber sido uno de los primeros en ascender el Everest,  “Jamás conformé esa expedición para ser el primero en coronar la montaña, seguramente que de haber sido así nunca hubiese logrado su cumbre. Cualquiera que ascienda una montaña midiéndose de alguna manera con ella o con otro escalador, se perderá de saber y escuchar todo lo que la montaña tiene para confiarle….y la montaña siempre triunfa sobre cualquier competencia”.

Esta veloz informatización de la que hablo, no ha venido más que a abonar la mediatización. Antes al menos, y sin que sea desde mi punto de vista menos negativo en alguna medida que lo que ocurre actualmente, el postulante a la efímera fama mediática aunque sea debía tomarse la molestia de procurar una nota televisiva, radial o gráfica; incluso hasta escribirla o elaborarla y luego utilizar aquel contacto que como favor le daba publicidad (Cuantos eximios deportistas han surgido así….solo procurándose su instalación en los medios). Ahora solo basta publicarlo o subirlo a cualquier portal y la difusión ya está asegurada, instalarlo casi que procura la fama mediática-informática.

De esto último me preocupa fundamentalmente la nueva generación de jóvenes montañistas tan informatizados, donde su vida o al menos los acontecimientos relevantes de la misma, solo pasan por internet y televisión, lo que allí está “es y existe” (aunque pase rápido), lo demás no !. Por lo cual procuran su trascendencia, o peor aún, la trascendencia de su vida, por aparecer “aquí”, no importa tanto el mérito acumulado, justamente el mérito está en la mediatización y últimamente en la mediatización informática. Advierto que algunos van y vienen de las montañas movilizados casi exclusivamente por lo  que subirán o publicaran de su salida. Antes de saber o descubrir porque fueron, de preguntárselo, ya está publicado. Así se pierde el sentido, el saber o al menos intentar preguntarse los porque, la conversación con uno mismo, con la montaña; no se ve ni lee  mucho de eso en lo que aparece en internet.

Por último y lo más preocupante, fueron algunas de las reflexiones en la polémica suscitada en el lamentable suceso del Anapurna: Algunos estaban indignados porque los sherpas no subieron a rescatar al montañista español; ¿es obligación para los sherpas siempre sacrificar sus vidas por los demás montañeros?. Son muchísimos los casos en que lo hacen, bastante excepcionales aquellos en que ellos son rescatados…(cuando ocurre la gran mayoría de las veces es por sus pares), y muchos han perecido por no serlo… ¿No es primero obligación de los demás miembros de la expedición procurar el rescate o al menos no dejar solo al compañero ?. No me refiero puntualmente a este caso porque de seguro nos faltan elementos para su análisis, pero si me lo pregunto en el contexto gral. de los casos .

Es posible que una opinión como la mía, en el ámbito amateur de la montaña y sin ninguna experiencia de ochomiles pueda ser denostada justamente por eso. De ser así, bienvenida sea !. Sigo abrazando la idea de solidaridad y compañerismo casi romántica que tenemos aquellos que vamos a la montaña a disfrutar de ella con nuestros compañeros. Y las críticas de los demás no nos impiden vivir aquello que Edmund Hillary dice: …saber y escuchar todo lo que la montaña tiene para confiarnos…

Carlo Clerici.-

1 comentario :

Anónimo dijo...

Interesante escrito, hace tiempo que noto que nuestro querido noti recibe pocas noticias de las salidas, en muchos casos los más veteranos, y si esta página por lo general la ven los montañistas de nuestro país y alguno que otro de afuera, pero el show mediatico pasa por el face, donde todos ven lo que haces, es lo que muchos necesitan un segundo de fama, quien soy pa juzgarlos, es lo que ellos buscan. Sobre lo que sucedió en el Anapurna, siempre es una pena que alguien jóven muera y deje sus sueños inconclusos. Creo que de esto se hizo un circo, leí algunos escritos y me interesaron mucho lo de los españoles que no creían que la responsabilidad debía caer en los sherpas, sino en el equipo que iba con él, pero me llamo la atención cuando alguien dijo, que hoy pocas son las expediciones que llevan "amigos" son por lo general montañistas que se juntan para lograr un objetivo la ansiada cumbre. Volvemos al primer punto minutos de fama? o quizás yo no los entienda pues jamás podré pisar un 8000 o sigo siendo como vos decís una romántica que piensa que hacer cerros es una comunión entre vos y la montaña y si vas con buenos amigos que más se puede pedir¡¡¡ Pero una vez te escuche cuando paso lo del chico Bracali, y dijiste algo así como que lo que pasa allá en la altura es diferente y sólo saben los que allí estuvieron, y si, hay cosas que a la distancia parecen lo que no son. Dimes y diretes pero al final alguien se fue, alguien se queda sin su pareja y niños sin padre, pero son las reglas de este juego que muchos han tomado como una carrera, y han desvirtuado el sentir del montañista, nunca vamos a poder competir con la naturaleza y lo triste seguimos empeñados en eso. Un abrazo Graciela