Cumbre Cerro Gólgota – 14/05/2017 – Curso Iniciación al Montañismo – 26° edición.





Boletín Digital del CLUB AMIGOS DE LA MONTAÑA, Salta, República argentina.
1956-2016, 60 años de historias de montañas y desafíos bajo el mismo lema:


"Lo Mejor para el Compañero"

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domingo, 22 de agosto de 2010

Expedición al Pirámide

Nevado de Cachi- Cerro Pirámide

8:00 de la mañana (ok… 8:15) Nos juntamos en la sede del CAM para emprender viaje hacia nuestro destino. Julio, Armando A., Dario y yo en una camioneta, Cande, Armandillo y Pufi en la otra, a la que pronto se sumaría Fabio, que ya nos esperaba en la ruta. Pirámide!!!! Allí vamos!!! Camino de corniza, un día que prometía mucho… pronto dejamos atrás las nubes que cubrían el cielo de la ciudad para dar bienvenida al sol que iluminaba el esplendoroso paisaje. Paradas obligadas para capturar el majestuoso escenario. Llegamos hasta, El Torreón, primeras fotos del grupo completo. Seguimos camino, recta de Tintín… a lo lejos y muy pequeñito se observa el Nevado de Cachi, la emoción se adueña de nosotros, todo es perfecto. Paradas, fotos y más fotos. Por fin Cachi. Bajamos para almorzar… y que almuerzo!!!! Recordar los comentarios durante el viaje ponen más humor al grupo… que forma tiene el peñón? El cerro pirámide tiene forma de Pirámide!!! (brillantes conclusiones de Cande). Dario quiere asegurarse de aparecer en el relato… un poco de bife, milanesa… todo puede servir, que no se pierda nada!!!! Todo envuelto para llevar por favor? Ahhh y no nos olvidemos de la empanadita, que nos puede hacer falta a la noche eh Dario? Recorremos un poquito las calles de Cachi, la emoción de ver tan cerca y a la vez tan lejos nuestro objetivos nos dispone de muy buen ánimo. Seguimos viaje. Casi llegamos… Pufi a la cabeza, nosotros atrás… De pronto se detiene, este es el lugar, de aquí en adelante a pie. Con un gran hit “Ojos de Tigre” comenzamos a organizar las mochilas. Se reparten cargas. Estamos listos!!! Foto de grupo y a caminar hasta el lugar de campamento. El cansancio se hace sentir en nuestra espaldas y piernas, pero no importa, nuestra alegría lo supera todo. Descansos de por medio y llegamos hasta el lugar de campamento. Ahora si!!! Armado de carpa, merienda y a disfrutar de la hermosa noche, sin frio, sin viento, y con un cielo sencillamente increíble. Fogata y guitarreada (imaginarias obviamente) nos hacen compañía. Bromas van, bromas vienen… cena y a dormir, un intenso día nos espera. Domingo a la madrugada, 4:30- 5:00 am, hora de levantarse. 6:00 todos listo para intentar la cumbre, linternas encendidas!!! Pufi a la cabeza, Armandillo cerrando el grupo. Todo esta oscuro, de pronto el sol comienza a asomar y nos regala un paisaje que no podemos dejar de admirar. Nuevamente, fotos casi obligadas. Continuamos camino hasta llegar al abra, lugar en que el grupo se reunirá nuevamente. Pirámide!!! Cada vez más cerca… Parada para recobrar fuerzas y continuar. Un poco mas de subida y Armando toma la primera decisión. El grupo se divide. Fabio, Armando A., Dario, Pufi y yo seguimos persiguiendo cumbre, Armando L., Cande y Julio deciden esperarnos en el lugar. Pufi siente su cansancio, decide hacer relevo con Armando L. Seguimos los cinco. El ascenso se pone difícil, el cansancio se hace sentir (y ni hablar de hambre!!!), vamos que podemos, entre todos nos damos las fuerzas que necesitamos. Pequeñas distancias, pero todos juntos, sin separarnos. Fabio comienza a sentir los efectos de la altura, decide quedarse en el lugar y esperar que nosotros hagamos cumbre y regresemos. La cumbre esta cerca… muy cerca. Armando decide que la mejor opción es regresar, juntar de nuevo el grupo y descender antes de que anochezca. Se acata la orden sin ningún reclamo, creo que en este momento todos pensamos, tan cerquita… pero volveremos!!!! Descendemos un poquito… ALMORZAR!!! Ese momento sagrado que estábamos esperando!!! Buenas vibras se siente entre nosotros, que no dejamos de echar un vistazo a esa cumbre que dejamos atrás. Seguimos el descenso, yo no me siento bien. En seguida el grupo reacciona, encordada y continuamos… Las cosas empeoran (esta es la parte de la historia que no puedo contar porque no me acuerdo…). Sale a relucir el espíritu del CAM y ese hermoso lema que nos representa LO MEJOR PARA EL COMPAÑERO. Cada uno, desde su lugar hace lo posible y hasta lo imposible por colaborar en la causa… Pufi y Cande, agotados, emprenden nuevamente el ascenso. Julio decide marchar hasta Cachi en busca de auxilio. Armando A. baja hasta el campamento y sube junto al cuerpo de rescarte para indicar el camino, Armando L. cargándome en sus espaldas para poder descenderme, Fabio marca el camino, Dario brinda seguridad desde atrás, son solo algunos ejemplos de los estos valientes que conformaban el grupo. Las cosas van mejorando progresivamente. Dario se queda conmigo y con los policías que fueron a auxiliarnos. El resto del grupo, en el campamento, organiza todo para partir temprano al día siguiente. Julio espera en el hospital. Lunes a la madrugada, los chicos en el campamento preparan todo para el regreso, yo estoy bien, la noticia es llevada por Julio que vuelve con el grupo. Nos encontramos nuevamente en Cachi para almorzar… estamos todos, juntos, unidos, seguramente más unidos que nunca, con miedos que son obvios pero con la alegría de encontrarnos ahí,… Almuerzo, descansito y de vuelta a casa… Pirámide… hasta la próxima….
Este es el momento justo que tengo para agradecer a aquellos 7 maravillosos compañeros (Armandillo, Pufi, Dario, Fabio, Julio, Armando y Cande), que dejaron todo por ayudarme, a quienes desde Salta estaban atentos y preparados para lo que fuera. A los que de una u otra manera colaboraron en esta situación, a todos lo que se preocuparon por nosotros. A todo el CAM que una vez más, enarbola su bandera, demostrando que nuestro lema no es un simple ideal, sino es una forma de Vivir!!!! Gracias Amigos!!!!!

Sandra Rodriguez Artigas.


EXPEDICION AL CERRO LA PIRAMIDE (5.320 m.s.n.m.) – NEVADO DE CACHI
El día 14 de Agosto a las 8 de la mañana, partimos desde la sede del CAM en dos vehículos los 8 integrantes de la expedición. Como jefe de la misma Armando Lara y los integrantes Armando Avendaño, Fabio Farfán, Darío Vega, Julio Villafañe, Sandra Rodríguez, Candelaria Díaz (mi hija), y yo Alejandro Díaz. El día se presentaba muy nublado pero al avanzar por la cuesta del Obispo comenzó a despejarse mostrando un día magnífico. Llegamos a Cachi y almorzamos antes de partir hacia Las Pailas, donde avanzamos hasta el rancho de Liquín en Huaico Hondo, último lugar al que se puede acceder en auto. Ordenamos todo, repartimos las cosas y comenzamos a caminar alrededor de las 15 hs. Ya teníamos definido el lugar de acampe, lo que nos llevó una caminata de 3 horas aproximadamente a través de una pendiente suave con tres cruces del río. Llegamos y armamos el campamento a los 3.800 m.s.n.m. y luego a buscar agua para tomar té o mate, cocinar y para la marcha del día siguiente. La noche era increíble con un cielo totalmente estrellado y sin viento, la temperatura mínima fue de 3 grados sobre cero por lo que estaba muy agradable. Tipo 11 de la noche a dormir y nos levantamos a las 5 de la mañana para terminar partiendo a las 6:30 hs. luego de desayunar. Parecía que el día iba a ser igual al anterior, así que estábamos muy animados. Yo iba de guía y Armando Lara cerraba la fila india. A poco de empezar vimos que a tres integrantes les faltaba agua, por lo que Armando los llevó hasta el río para poder cargar sus botellas. Yo sigo con el resto del grupo para juntarnos luego en el abra. La subida transcurre entre zonas blandas de las vegas existentes y rocas de distintos tamaños que dificultan el ascenso. La pendiente es exigente pero con paso lento llegamos todos sin problemas al abra. Nos reagrupamos y descansamos unos minutos, el paisaje es majestuoso y ya tenemos la cumbre a la vista. Emprendemos la subida del morro para luego faldear hasta la zona baja del Pirámide tratando de descender lo menos posible. La pendiente vuelve a ser muy exigente entre rocas y a mitad del morro Candelaria y Julio acusan mucho cansancio por lo cual deciden no continuar y Armando, con gran generosidad, me dice que yo los guíe al resto del grupo hacia la cumbre mientras él se queda con los otros dos esperándonos. Seguimos el ascenso, llegamos a otra abra, empezamos el faldeo, yo sintiendo un gran cansancio en las piernas y temiendo un posible calambre, quizás producto de no haber pasado una buena noche, le pido por radio a Armando que me reemplace en el ataque a la cumbre. El grupo se veía muy animado, con mucha actitud para subir, se bromeaba y charlaba como si estuvieran en el campamento. Armando se acerca e intercambiamos posiciones, y él sigue hacia la cumbre mientras yo bajo a reunirme con Candelaria y Julio. Una vez con ellos decidimos almorzar mientras esperábamos a ver como llegarían a la cumbre. En ese momento cambia el clima, no iba a ser un día como el anterior, comienza a correr viento, primero suave y en seguida bastante fuerte y frío. Como no los veíamos a los que iban a la cumbre porque estaban rodeando la falda del cerro, hablo por radio con Armando y le digo que nosotros comenzábamos el descenso por el frío que nos hacía y estar en un lugar muy expuesto al viento. Armando me dice que sí, que vayamos bajando que ellos seguían el ascenso en perfecto estado. Decido que bajemos por el mismo camino por el que subimos y no por la vega de la izquierda porque no la conocía y no tenía ganas de hacer experimentos. Luego de un rato largo, 3 horas aproximadamente, divisamos las carpas, ya estamos gozando la siesta que vamos a dormir. En ese momento suena el "atento Ale, me copiás?", era Armando que me dice que Fabio no se sentía bien, que iban a descansar un poco y luego decidir qué hacer, si seguir o bajar ya que se encontraban muy cerca de la cumbre. Luego otra comunicación donde me dice que continúan porque Fabio se sentía mejor y podía seguir. Pero solo unos minutos después se desencadenan los hechos, "atento Ale, Ale, estoy con una emergencia", me quedo paralizado y escucho que el problema era con Sandra, la cual cayó desplomada inconsciente y no reaccionaba. No hubo síntomas de ninguna naturaleza, estaba perfecta haciendo bromas y de golpe cae desmayada. Armando me dice que me vuelve a llamar en seguida. Los minutos pasan como si fueran horas. Estoy paralizado esperando. Por fin me dice que la situación es muy seria y me pide que busque en el campamento todas las cuerdas posibles para armar una camilla de emergencia y que vuelva a subir al encuentro de Armando Avendaño que bajaba por la vega de la izquierda del campamento. Tomo una decisión riesgosa, mandarlo a Julio a Cachi a buscar ayuda, le indico la dirección donde estaban los vehículos y Julio sale corriendo como si nunca hubiera estado al borde del agotamiento, mientras Cande y yo subíamos por la vega. Después de mucho andar, no logramos hacer contacto visual con Armando Avendaño y tememos habernos cruzado por distintas vegas. Hablo por radio y decidimos bajar al campamento a buscarlo ya que el sol descendía rápido y el viento con ráfagas de por lo menos de 100 kms. por hora dificultaba todavía más la difícil situación. Llegamos y no había nadie pero 5 minutos después aparece muy agotado y sediento. Respiramos tranquilos y en ese momento vemos a lo lejos luces de una linterna que prendía y apagaba, era la ayuda que ansiábamos. Armando en la altura tenía señal de celular y pudo comunicarse a través del 911 con la policía de Cafayate, la que a su vez se comunicó con la de Cachi y mandaron 5 agentes con una camilla al rescate. A todo esto, Armando Lara cargaba con Sandra sobre sus hombros y descendía lo más rápido que le permitían sus piernas y lo difícil del terreno, ayudado por Fabio y Darío que le servían de freno en la pendiente. "Atento Ale, Ale, tengo noticias" se escucha por la radio con voz dramática, contengo la respiración e imagino que viene mal la cosa, pero se oye "Sandra comienza a reaccionar, tiene signos vitales". Lloramos con la Cande soltando toda la angustia contenida y ella le contesta con voz entrecortada "gracias a Dios". Luego de un momento Sandra reacciona y puede caminar muy despacio y con ayuda de dos laderos. Armando puede descansar de tremendo esfuerzo realizado, pero no dura mucho. Sandra se desmaya nuevamente. Todas estas circunstancias eran comunicadas por radio y no podíamos creer lo que estaba ocurriendo. El clima empeoraba y las carpas se volaban, las ráfagas de viento aumentaban en intensidad y nos castigaban duro. Luego de una hora llegan los policías al campamento, no tenían mucho, ni medico ni enfermeros, ni medicamentos, ni equipo alguno como tensiómetro, oxigeno o algo parecido, solo una camilla plana de madera, ni siquiera la ideal para un rescate en la montaña con fuerte pendiente, y una sola linterna chica de mano para todos. Ni siquiera su ropa era la adecuada, pero sí su voluntad de ayudar. De todas formas, para nosotros era maravilloso que alguien hubiera llegado a darnos una mano ya que el agotamiento físico de todo el grupo era muy notable. Armando Avendaño se ofrece a guiarlos hasta donde se encontraban el resto del grupo con Sandra. Les tomaría unas largas dos o tres horas para llegar al lugar hasta donde habían podido descender con Sandra, guiados por las luces de las linternas. A todo esto Sandra había vuelto en sí, pero muy débil. Colocan a Sandra en la camilla y comienzan el descenso. Armando Lara sugiere bajar por la vega por la protección del viento y porque era una salida directa hacía donde estaban los vehículos, pero los policías querían ir derecho al campamento a buscar las cosas que allí habían dejado. Grave error, el viento los golpea muy fuerte y deben retroceder y admitir que hay que ir por la vega. Indudablemente, ninguno de ellos tenía experiencia en la montaña. Llegaron a la altura del campamento cerca de las 12 de la noche, Armando Avendaño, como siempre, se ofrece para ir al campamento a buscar las cosas de los policías y alcanzárselas para que puedan seguir derecho y sacarla a Sandra lo más rápido posible. Los policías se van con Sandra y Darío los acompaña. Mientras tanto, en Salta ya está formado un grupo de rescate del club que saldría a las 4 de la mañana a Cachi si es que hiciera falta y que no llegaran noticias positivas del rescate. Pero éstas si llegaron, a través de un montañista cacheño amigo de Carlo Clerici creo. A Cande y a mí nos venció el cansancio y nos quedamos dormidos, no escuchamos cuando llegan al campamento Fabio y los dos Armando, quienes caen también fulminados. Al día siguiente, lunes feriado, desarmar el campamento, guardar todo en las mochilas y cuando estábamos por salir hacia Cachi vemos que viene alguien. Era Julio que venía a ayudar y nos cuenta que Sandra entró al hospital recién a las 8 de la mañana. No lo podíamos creer. ¿Qué pasó?, ¿por qué esa demora?. Julio no nos supo responder si fue por culpa de los policías, de la ambulancia o de ambos. Quedamos desconcertados. Cargamos todo, nos repartimos las cosas, y a caminar hacia los vehículos durante 2 horas. Luego a Cachi. Llegamos a las 14 hs. directo a almorzar ya que prácticamente no habíamos comido nada desde el día anterior, y a juntarnos con Sandra y Darío. Sandra estaba 10 puntos, totalmente repuesta y nos reímos mucho de todas las vivencias de lo que hizo cada uno mientras se desarrollaban los acontecimientos. Por último, hicimos un paso por la policía para agradecer y avisar de nuestra partida. Luego un viaje tranquilo hasta Salta, donde dormí 14 horas seguidas, más una siesta y a la noche otras 10 horas más. Increíble el cansancio que puede acumular el cuerpo. Reunión en el CAM y sentir el abrazo fraterno de nuestros amigos y su aprobación ante todo lo hecho por el grupo. Esto es el CAM, nos enseñó qué hacer en este tipo de situaciones y a apoyarnos unos a otros, a no darnos por vencidos. Al día siguiente el diario El Tribuno nos da con un caño, pero eso ya es harina de otro costal, no nos tiene que interesar lo que opinen aquellos que jamás han puesto un pie en la montaña, nosotros y nuestro club sabemos que actuamos correctamente y que si esta expedición tuvo un buen desenlace fue por la experiencia y la cohesión del grupo. El resto son meras especulaciones que tendrían que ser parte de otro relato. Felicitaciones compañeros de expedición, no se rindieron, y eso me hace sentir orgulloso de ustedes y agradecido de haber compartido tamaña aventura que no podré olvidar nunca. Gracias CAM porque aunque no lo sabíamos, estaban listos para ayudarnos y sacarnos de la difícil situación lo más rápido posible. Gracias a todos y perdón por hacer un relato tan largo, pero hubieron demasiados detalles que no pude obviar para que fuera lo más claro posible, y detallara la forma en que ocurrieron los hechos.

Alejandro Díaz Patrón.

3 comentarios :

Anónimo dijo...

Excelente tu relato Pufi querido, que mas podemos pedir¡¡¡¡ fuiste parte de esta espedición y tus palabras van narrando lo que sucedio muy claramente. Muchas gracias por el relato y por las palabras hermosas hacia tus compañeros y a todo el CAM. UN ABRAZO MONTAÑEZ INMENSO PARA TODOS USTEDES QUE HICIERON POSIBLE QUE ESTO SEA UNA HISTORIA CON UN FINAL FELIZ¡¡¡¡¡ Graciela

Anónimo dijo...

SANDRA, muy bonito tu relato gracias por hacerlo al igual que Pufi, ambos van esclareciendo las cosas a quienes no tuvieron la oportunidad de llegarse por el Club para escucharlos, un abrazo inmenso Colo

seba dijo...

Felicitaciones al grupo por haberse manejado de esa manera.
abrazo pa todos.