Cumbre Cerro Gólgota – 14/05/2017 – Curso Iniciación al Montañismo – 26° edición.





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miércoles, 16 de febrero de 2011

Artículo sobre el Aconcagua

Cinco muertos en un puñado de días pueden llenar de pavor a cualquiera. En su historia, ya son más de 130 las vidas cobradas. Ahora bien, ¿por qué muere gente en esa montaña? ¿Pueden evitarse las pérdidas humanas? Aquí, dos palabras autorizadas y las claves para entender por qué se vive y por qué se muere en el Coloso de América. 


¿Por qué van los que van al cerro Aconcagua?

Pues porque allí se vive de tal manera, que es posible morir. Van porque es un lugar lleno de peligros y porque si no los hubiera, no irían. Van porque quieren explorar sus límites, porque, cuando llegan más lejos, crecen. Van porque son adictos a la adrenalina. Van porque allí los espera un desafío, un cara a cara, con la muerte del que esperan salir airosos: y casi siempre lo consiguen. 

Es el Aconcagua, pero podría ser el Himalaya, el fondo del mar, el desierto o la Antártida. En lugares así, la gente muere y esas muertes son inevitables. Tan inevitables que nadie puede garantizarnos seguridad en esos espacios. Es como aprender a caminar o andar en bicicleta o patines: habrá golpes, habrá moretones y hasta sangre. Si no querés que te duela, no vayas al cerro o no aprendas a caminar. 

Nadie te obligará a hacerlo: quedate en el árbol comienzo bananas o frente al televisor. Ahora bien, si tu decisión es crecer, dar el salto, habrá golpes, falta de oxígeno, frío, cansancio, soledad, siniestros, miedo y, tal vez, pierdas el latido en el intento. Son las reglas. Y la mejor manera de estar seguro es no emprender el viaje. 



LA IMPOSIBLE SEGURIDAD

Alejandro Randis
Alejandro Randis es guía de montaña, experto en seguridad y rescates y uno de los fundadores de la Escuela de Guías de Trekking y Alta Montaña, organismo que además dirigió. Tiene en su cuenta decenas de cumbres en el Aconcagua e integró la primera expedición mendocina en coronar cumbre por la temible Pared Sur.
Randis es, a todas luces, una de las personas más capacitadas del mundo para hablar de la seguridad en el Aconcagua. Charlemos con él.



- Se murieron otras dos personas este fin de semana en el cerro… 

- Y, sí. Es una cuestión estadística: en el Aconcagua se muere gente. Y esto no lo van a evitar jamás. Es algo terrible, pero natural. Y te digo algo: si se incrementan los sistemas de seguridad, también se va incrementar la toma de riesgo. Los que van por la ruta Normal, querrán ir por una ruta más difícil. 

- Uno va allí a jugar con sus límites… 

- Por supuesto. Hay una media aceptada de los límites humanos y hay ganas siempre de superarla. Es la esencia de la evolución humana. 

- ¿Qué hacer, entonces? 

- Hay que ver si uno está dispuesto o no a tomar los riesgos, los peligros. A veces, nos va bien, y progresamos y, a veces, nos va mal y morimos. Es así. 

- ¿Son "accidentes" los accidentes en el Aconcagua? 

- Son siniestros no accidentes. Los accidentes son sucesos no previstos y la gran mayoría son previsibles, son siniestros. En el Aconcagua, uno sabe que nieva, caen piedras, se pierden guantes, hay caídas y hay temporales. Entonces, hay que estar prevenidos porque esas cuestiones nos pueden pasar. Mientras más experiencia se tiene, hay más previsibilidad. Siempre se puede prever, pero no todos somos iguales. Cada uno tiene que hacer su propio diseño para los momentos de riesgo, saber hasta dónde está dispuesto a ir. 

- Pero no todos tienen la experiencia para saber hasta dónde ir. Entonces, es importante ir con otros y que haya alguien que comande el grupo. 

- Ahí es cuando uno contrata al que sabe hacer. Y hay que elegir un buen guía, aún sabiendo que él también hará su cálculo y su toma de decisiones y que puede equivocarse, porque es humano. Todos cometemos errores, hasta los más expertos. 

- La garantía de seguridad es imposible. 

- Es imposible, exactamente. Y el que diga lo contrario, miente o es un ignorante. 



LOS HUEVOS DE ORO

El Aconcagua –dice un estudio citado por Randis– mueve 30 millones de dólares por año. Es una estupenda fuente de riquezas genuinas para Mendoza. A él, cada año, vienen miles y miles de visitantes de todos los rincones del planeta. Es, además, símbolo de estar tierras en el mundo. Sigamos escuchando a Alejandro Randis. 

- El cerro genera una fortuna cada año y a los deportistas les cuesta miles de dólares intentar subirlo… 

- Por eso también merecen respeto y oportunidad, dentro de las reglas que cada uno se fija. En un país y en una provincia empobrecidos, Aconcagua es una entrada genuina de divisas. Y todas las polémicas que suelen armarse en torno a las muertes pueden hacer que matemos a la gallina de los huevos de oro. 

 - ¿Estás hablando de bajar deciveles al  debate? 
- Sí. Y no le escapo al asunto, pero con las muertes no hay que hacer un drama excesivo. Allí se muere como se muere en todas las montañas grandes del mundo. Lo que no hay que hacer es matar la capacidad de correr riesgos. Y ojo: no hablo de negar problemas. Pero hay que asumir que quienes van al cerro tiene que tener su previa idea del peligro y no se negadores de los problemas que aparecen. Hay que preguntarse para qué se corren los riesgos, si vale la pena hacerlo. 

- ¿Estás de acuerdo con el pago de un seguro? 

- Esa es otra falacia. El seguro se lo da cada uno, tomando las decisiones que correspondan. Mirá: el 40% de los automovilistas no tiene seguro contra terceros. Los bomberos no tienen seguros para hacer su tarea. ¿Y nosotros queremos exigir seguros a los guías? Es una locura. El Aconcagua es un juego de alto riesgo y el mejor seguro es no jugarlo. Esto es el libre juego de la aventura. 

- El Aconcagua es una fuente enorme de dinero. 

- Sí. Y lamentablemente, en los últimos tres años, por una mala política oficial de Recursos Naturales, se aplanó la curva de ingresos. Las visitas ya no crecen como venía sucediendo desde siempre, porque los funcionarios de turno no saben y se quieren proteger y, entonces, suben el costo del ingreso. Ahora, entrar al Aconcagua es carísimo. En todos los cerros del mundo suben las visitas y acá bajan, porque los funcionarios no quieren problemas. Y problemas va a haber siempre.  



CABEZAS DURAS

David Spinelli es jefe de la Patrulla de Rescate de la Policía de Mendoza. Y también tiene lo suyo para decir: “Este fin de semana, murieron dos personas más. Una de ellas, murió por lo que nosotros evaluamos como malas decisiones del guía inglés que manejaba el grupo”, inicia. 

Spinelli hace referencia a la muerte de un australiano el viernes por la noche o sábado por la madrugada. El día de cumbre, las condiciones no eras favorables y, en reiteradas ocasiones, se le informó al guía inglés que comandaba la expedición que retornasen al campamento. Sin embargo, no lo hizo. Ese día, se declaró en emergencia estando aún en la Canaleta (6500 msnm) a las 22 horas, cuando, a lo sumo, a las 18 o 19, ya debieran haber estado de regreso en sus carpas. 

“Siempre hay algunos cabezas duras que insisten con hacer la suya y después vienen las malas noticias. Uno entiende que se invierte mucha plata para venir al cerro y que están las ganas de hacer cumbre, pero la única verdad es que la verdadera cumbre está en la casa, cuando retornan sanos y salvos”, dice Spinelli. 

Y sigue: “Lo recomendable, en todo momento, es respetar las indicaciones de Guardaparques, Policía y el servicio médico. Hay que estar muy atentos a las condiciones climáticas y no subir, si no se puede. 

- Es un juego y algunos juegan mal… 

- Ir es un riesgo y uno juega o no, pero las reglas siempre las pone la montaña. Allá se ve cómo quiere jugar cada uno. Y también que hay guías que ponen en riesgo a su gente. En el caso del australiano, el guía fue un irresponsable. Todas las expediciones bajaban y él siguió para arriba. Ojalá se investigue y se tome cartas en el asunto y si el guía fue un irresponsable, que pague. Nosotros le vamos a arrimar a la justicia todos los elementos que sean necesario. Un hombre murió, pero podrían haber sido diez. No pueden venir acá a hacer lo que se les dé la gana 

- Ni a echar el fardo al Estado… 

- Ese es un gran problema: después quieren echarnos la culpa porque hay muertes a nosotros, la Policía, o a guardaparques, al helicóptero, a los guías, a las empresas… Hay que ser muy responsables con las decisiones que cada uno toma.

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1 comentario :

Anónimo dijo...

muy bueno el artículo y sin caer en lo redundante hay algo fundamental que dentro del CAM se repite hasta el cansancio y a algunos les parece antipático o hasta que tenemos miedo pero si lo leen bien verán que mucho de lo que aqui se escribio es el abc de los montañistas que toman en serio la actividad y el cuidado de las personas que se llevan a cargo..."Siempre hay algunos cabezas duras que insisten con hacer la suya y después vienen las malas noticias. Uno entiende que se invierte mucha plata para venir al cerro y que están las ganas de hacer cumbre, pero la única verdad es que la verdadera cumbre está en la casa, cuando retornan sanos y salvos”, dice Spinelli. Un abrazo montañez Graciela