Cumbre Cerro Gólgota – 14/05/2017 – Curso Iniciación al Montañismo – 26° edición.





Boletín Digital del CLUB AMIGOS DE LA MONTAÑA, Salta, República argentina.
1956-2016, 60 años de historias de montañas y desafíos bajo el mismo lema:


"Lo Mejor para el Compañero"

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miércoles, 2 de febrero de 2011

Relato Aconcagua 2011

Parque Nacional Aconcagua
Viaje al Aconcagua - Enero 2011
Este relato pretende contar como fue el viaje al cerro Aconcagua y aportar datos para futuros montañistas que piensen en ir allí.
Salimos de Salta el domingo 16 de enero de 2011en la camioneta de Alejandro Cañizares, junto con Alberto Armentano y yo, Alejandro Díaz Patrón, rumbo a Mendoza, donde llegamos luego de un viaje larguísimo y muy caluroso ya entrada la noche. Fuimos directo al hostal que nos quedaba frente a la terminal de ómnibus y muy cerca del centro, muy cómodo y con aire acondicionado. A la mañana siguiente, fuimos a la Secretaria de Turismo a unas cinco cuadras del hostal, e hicimos el trámite para sacar el permiso de ascenso que se tiene que presentar para ingresar al Parque Provincial Aconcagua. Se llenan dos formularios y se hace el depósito en un Pago Fácil ($720 por ser temporada alta). De allí, nos fuimos a una tienda de montaña muy completa llamada Orviz, donde venden y alquilan todo tipo de equipos, porque necesitábamos un par de botas dobles y una marmita. Terminado esto, un almuerzo rápido y partimos hacia Penitentes (2.600 m.s.n.m.). Tres horas de viaje aproximado y llegamos directo a las instalaciones de la empresa Grajales, quién nos prestaría el servicio de mulas hasta el campamento base, Plaza de Mulas. Acomodar todo el equipo, ya que no puede exceder de 20 kilos por bulto y de 60 por mula, y entonces hacer el despacho. Nos quedamos solo con las mochilas que llevaríamos nosotros y lo que necesitaríamos los próximos tres días. A partir de aquí, hay que tener mucho cuidado con lo que se consume o compra porque todo es en dólares y carísimo. Luego del despacho, nos fuimos al Hostal Refugio Aconcagua que queda al lado de Grajales. Muy cómodo, tiene habitaciones privadas y compartidas, para todos los gustos. Al día siguiente, desayuno temprano y partimos hacia el Parque, previa visita al cementerio del montañista y Puente del Inca, entramos tipo 11 de la mañana, hicimos el check-in en Guardaparques y dejamos la camioneta en la playa de estacionamiento. A partir de allí, a caminar. El paisaje es increíble desde que uno llega. A buen ritmo, por un sendero irregular de subidas y bajadas, estuvimos en Confluencia (3.400 m.s.n.m.) en unas dos horas, que sería la primera parada a dormir para aclimatar. Nos acomodamos en un domo con 6 cuchetas donde solo tenés la cama y el colchón, luego se coloca la bolsa de dormir y listo. Cena a las 7 de la tarde, frío en cuanto baja el sol, así que a dormir. Al día siguiente, desayuno temprano, y salimos Ale Cañizares y yo rumbo a Plaza Francia, el campamento base de los que van a subir el Aconcagua por la pared sur. La travesía es increíble y más lo es la impresionante pared de 3.000 metros de altura casi vertical y con unos glaciares colgando que parece que se caen en cualquier momento, hasta tuvimos la suerte de ver una avalancha. Volvimos a Confluencia a dormir, y al día siguiente nos fuimos rumbo a Plaza de Mulas. Una caminata muy larga donde se pasa por lugares como la Playa Ancha, Piedra Ibañez, Refugio Colombia (destruido por un alud), la Cuesta Brava, y finalmente Plaza de Mulas (4.300 m.s.n.m.). Un lugar increíble, hasta algo surrealista, se mezclan la naturaleza con el deporte, el turismo, la tecnología de última generación, una galería de arte, un pub, un hotel, y un deambular intenso de gente de todas partes del mundo. El idioma oficial es el inglés, pero se escuchan de todos los rincones que uno se pueda imaginar. Uno ve gente que baja de la montaña que se cruza con otra que sube, al lado pasa una caravana de mulas llegando cargadas de bultos de todo tipo, y de fondo, el incesante ruido de las aspas del helicóptero que va y viene entre los distintos campamentos base llevando y trayendo de todo, desde guardaparques, médicos, turistas (el que puede pagarlo), carga colgando de un cable, tachos llenos o vacíos para los baños, o haciendo alguna evacuación de personas que sufrieron algún tipo de dolencia o malestar, etc. Al principio divierte, luego molesta, un mal necesario. En la galería de arte conozco a su propietario, un "loco lindo", Miguel Doura, un amante de Salta, vivió algunos años aquí, escucha Los Chalchaleros todo el día por lo que es fácil que nos hagamos amigos, "venite más tarde y nos tomamos unos vinos" me decía. Está equipado con toda la tecnología, teléfono satelital, internet, estaciones climatológicas, etc., y con él, que sabe mucho, hacíamos los pronósticos de los próximos días. Cuando le pregunto cuánto le debo, me dice, "porque no me pagás cantándonos una zambita", gracias Miguel por ser un buen tipo (y en Plaza de Mulas no abundan). Se escuchan todo tipo de estrategias y planes acerca de cómo hay que subir el cerro y lo que les pasó a otras expediciones, amigos, vecinos de carpa, etc. En seguida llego a la conclusión de que hay que aislarse un poco y no prestar atención a todo lo que se oye. Creo que hay muy pocas personas con autoridad como para opinar. Mejor no ver los que bajan en mal estado, no escuchar a los que opinan sin haber subido, tampoco opinar uno de lo que no sabe. Decidí sujetarme a rajatabla a la planificación que trajimos de Salta pero con la flexibilidad de poder hacer algunos cambios sobre la marcha.
Nos ubicamos en el domo de Grajales, igual al de Confluencia, y a descansar. Al día siguiente, dormir hasta tarde y breves caminatas por el glaciar Horcones Superior y visita al hotel, para sí, al día siguiente, hacer con Ale Cañizares un ascenso, pero, decidimos en lugar de hacer el clásico ascenso al cerro Bonete (5.008 m.s.n.m.), cambiar por subir a conocer lo que nos llevó ahí, el Aconcagua. Con mochilas livianas, agua y abrigo, subimos primero a Plaza Canadá (campamento 1) y cómo estábamos muy bien aclimatados, seguimos a Nido de Cóndores (campamento 2). Tardamos unas cinco horas en subir y una hora y media a dos en bajar, porque se vino la tormenta y comenzó a nevar, entonces a partir del lugar que se llama Cambio de Pendiente (entre Nido y Canadá), nos largamos por el acarreo, que es un camino directo de material suelto que permite bajar rápido, en general sólo usado por porteadores, y que desgasta las piernas rápidamente. El entrenamiento fue excelente, y la aclimatación y nuestro estado físico eran inmejorables, quedamos eufóricos. Pero el clima nos comenzaba a avisar que los pronósticos no estaban equivocados, tormentas todos los días con nevadas intensas y el cerro muy tapado de nubes. Pregunto por Jaime Soriano, un salteño que trabaja en la temporada del cerro y resulta que estaba en el campamento de al lado, un tipo bárbaro, (el segundo que encontraba), al que sí hay que escuchar cuando opina. Seguimos el plan y descansamos un día más y partimos a instalarnos directamente a Nido de Cóndores. Jaime nos iba a llevar la carpa y otras cosas hasta allí, y nosotros el resto. Partimos bastante cargados, y cerca de Plaza Canadá, Ale se siente mal, me dice que casi no pudo dormir esa noche (quizás por la ansiedad) y que sentía náuseas y las piernas muy pesadas. Decide no seguir y bajar. Nos despedimos y yo continúo el ascenso. Al llegar a Canadá, el cielo estaba negrísimo, y comenzó una tormenta eléctrica con truenos que realmente asustaban, no sabía que hacer y decidí continuar, pero tenía miedo de los rayos así que me saqué la mochila y la deje en el suelo junto con los bastones y me aleje hasta unas piedras donde también hacían lo mismo una pareja de brasileros. Charlamos un rato y eso me calmó. Luego continúo el ascenso ya con una nevada importante y paso el Cambio de Pendiente y por fin llego a Nido de Cóndores. Me encuentro con Jaime, quién ya había armado la carpa (gracias Jaime), charlamos un rato y se fue. Controlo todos los anclajes de los vientos a las piedras y agrego algunas, porque en el cielo se veía que venía de nuevo la tormenta. Fui a buscar nieve entre unas rocas, enterrándome hasta las rodillas, lo que cansa mucho sobre todo a esa altura, y luego a derretir para tener agua. Tomar sopa o jugos para no beber el agua de nieve sola que tiene mal gusto y te cae peor. Se hizo de noche, preparo una comida liofilizada que era asquerosa y me dejó con náuseas, y a dormir como se pueda porque el frío era terrible. Me metí vestido hasta con la campera de plumas a la bolsa y así pasé la noche. Al día siguiente era más de lo mismo, nevada todo el tiempo. Voy a lo de los guardaparques para ver el pronóstico y era malo, muy malo, hasta el 28 de enero donde empezaba una ventana de buen tiempo. La mala noticia era que recién estaba en el día 24, había que esperar mucho y se nos acababa el tiempo (y la plata). En ese momento evalué la situación en la que me encontraba, el clima, el hecho de estar solo y que por eso las posibilidades eran, por un lado, salir al día siguiente hacia la cumbre directamente desde Nido pero con ese clima quedaba descartada, y la otra era moverme a Campo Cólera (campamento 3) pagando un porteo importante de u$s220 de ida y otro tanto de vuelta, lo que sí me depositaría en Cólera pero sin garantía de buen tiempo cómo para intentar cumbre. Veía expediciones que bajaban abortando el intento de cumbre, prácticamente no se hicieron en ese día y al siguiente. Así que, no lo pensé más y decidí bajar. Mi bronca era inmensa pero también mi alegría, estaba en excelente estado físico, sano (escuchaba tos por todos lados), con una motivación increíble, así que me dije voy a volver las veces que sea necesario hasta que pise la cumbre. En ese momento me sentí hermanado con el cerro, ya sabía que el clima en el Aconcagua es así, por lo que se me pasó la bronca y disfruté todo el camino de bajada a pesar de la nevada y el frío. Fue bajar, encontrarme con mis amigos, Alberto y Alejandro, a quienes extrañé el tiempo que nos separamos, no pude tener mejores compañeros de expedición, divertidos y solidarios al extremo. Ya solo nos quedaba el disfrutar del viaje de vuelta hasta Salta, el que ya no fue tan largo y caluroso.
Y recibo luego un mail de un amigo de Mendoza, al que todavía no conozco personalmente (otro motivo para volver), Luis Jait, "lo bueno que tienen las montañas es que tienen su carácter, si no quieren, no quieren", y "mejor que no, así la próxima vez ya sabés más".
Espero que les haya sido útil mi relato y que no los haya aburrido. Estoy a disposición del que necesite cualquier información, tengo por supuesto direcciones, teléfonos, precios (que no creo que duren mucho), tiempos, fotos, películas, listado de equipo necesario, programación diaria, empresas prestadoras, etc.

Alejandro Díaz Patrón.

4 comentarios :

Anónimo dijo...

Gracias Pufi por compartirlo y me alegro que ya esten por aqui todos juntos y felices nos debemos la fiesta del reencuentro pronto la armaremos un abrazo inmenso Colo

Anónimo dijo...

Hermoso relato Pufi, un placer leerlo! MOnse

Anónimo dijo...

Muy lindo relato Pufi! con Luis Jait intercambie alguna vez un par de mails y tb me parecio muy buen tipo.
Buenisima experiencia para la proxima vez, y obvio, que cdo la montaña no quiere mejor no arriesgar de mas de gusto.
Enero ha sido muy malo climatologicamente y febrero arranco bastante parecido segun parece.
Abrazo grande!
Mauro Schmiedt

Anónimo dijo...

HOLA AMIGOS!! EMPIEZO A BUSCAR INFORMACION PARA ALGUN DIA EN MI VIDA CUMPLIR UN SUEÑO DE REALIZAR UNA EXPEDICION DE ALTA MONTAÑA. SOY FABIAN, DE RESISTENCIA,SIN NINGUNA EXPERIENCIA EN MONTAÑISMO, PERO DESEO FERVIENTEMENTE "PASEARME" ALGUNA VEZ POR ACONCAGUA O ALGUNA OTRA MONTAÑA. POR AHORA SOLO ENTRENO A CONCIENCIA, Y TU RELATO,"PUFI", COMO TE LLAMAN SUS AMIGOS, PERMITIMELO A MI TAMBIEN, REALMENTE ES ESPECTACULAR Y EXTREMADAMENTE MOTIVANTE. DE SOLO PENSAR QUE PUEDO EN ALGUN MOMENTO VIVIR UNA EXPERIENCIA SIMILAR, SE ME VA EL SUEÑO COMO ESA NOCHE A VOS ALLA ARRIBA. HACER CIMA DESPUES DE UN REALTO COMO EL TUYO VEO QUE NO ES LO IMPORTANTE, SINO "INTERACTUAR" CON LA MONTAÑA Y LA NATURALEZA Y VER HASTA DONDE QUIERE, COMO DICEN. LO QUE NOS DE,LA CIMA O NO, DE POR SI Y POR LO VISTO, YA ES UN PRIVILEGIO. A VOS Y A TUS AMIGOS FELICITACIONES, Y OJALA EMPIECEN A COMUNICARSE CONMIGO Y A PASARME ESOS TANTOS DATOS QUE TAN GENEROSAMENTE OFRECES. UN ABRAZO A TODOS. MI MAIL ES fspinassi@yahoo.com.ar
FABIAN