Cumbre Cerro Gólgota – 14/05/2017 – Curso Iniciación al Montañismo – 26° edición.





Boletín Digital del CLUB AMIGOS DE LA MONTAÑA, Salta, República argentina.
1956-2016, 60 años de historias de montañas y desafíos bajo el mismo lema:


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martes, 26 de abril de 2011

Expedición al Volcán Socompa (Abril de 2011)

Estábamos todos listos para partir al día siguiente a las 7:00 hs., pero una revisión de último momento de mi camioneta me dio una pieza rota en el tren delantero. No podíamos viajar así, así que a cambiarla urgente y me la tengo lista recién a las 21:00 hs., con un agregado, la camioneta había perdido la alineación y la comba. Les aviso a todo el grupo que al día siguiente saldríamos más tarde por este motivo, y terminamos saliendo a las 11:00 hs. del jueves 21 de abril. No estaba tan mal pero nos cambió un poco los planes. El grupo de siete personas estaba formado por Alberto Armentano, Arturo Arqued, Alejandro Díaz Patrón (yo), Walter Escosteguy, Laura Figueroa, Héctor “Gringo” Reyna y Santiago Sissini. Dormimos en Tolar Grande y al día siguiente salimos hacia Socompa. Parada obligada en la estación ferroviaria abandonada de Caipe a las 11:00 hs., un lugar increíble, donde a alguien inteligente se le ocurrió hacer el asado ahí, aunque era muy temprano todos aprobamos la idea. Comimos un asado increíble, y luego a las 14:00 hs. salimos hacia Socompa. El camino es indescriptible, aunque hay que ir muy despacio porque está en muy mal estado, paramos en la tumba del alemán muerto, un alemán que en el año 1930 quiso cruzar caminando desde Salta a Chile y murió congelado. Hasta ahí todo bien, arrancamos de nuevo y en seguida el handy con la voz del Turi nos informa que sentía un ruido fuerte en el eje trasero de su camioneta. Paramos y vemos que el soporte del paquete de elásticos trasero derecho se había roto y desplazado el eje trasero unos centímetros. Decidimos seguir muy despacio ya que faltaba poco para llegar a Quebrada del Agua, 13 kilómetros antes del límite con Chile, donde haríamos el campamento base en la casa de nuestro amigo Eusebio Alegre. Después de un largo rato llegamos y nos encontramos con la casa cerrada pero con un campamento minero al lado. En el campamento había cinco personas que nos recibieron con un poco de desconfianza hasta que les mostramos una nota de Don Alegre que nos autorizaba a alojarnos allí. A partir de eso, ellos se brindaron totalmente por ayudarnos, tanto en el arreglo del vehículo que incluyó que fueran hasta otro campamento en el Salar de Llullaillaco (a 50 kms.) a buscar una soldadora y electrodos, cómo con el alojamiento ofreciéndonos una carpa dormitorio con seis camas y un colchón. Gente increíble y dura para trabajar en esa zona todo el año pero con un corazón enorme. El arreglo duró hasta las 22:00hs., y ahí nos pusimos a decidir que hacíamos, porque si bien la camioneta estaba arreglada, era algo provisorio y no sabíamos si iba a aguantar el difícil camino de vuelta, y algunos tenían que estar sí ó sí en Salta el martes por motivos de trabajo. Decidimos acortar un día la expedición por alguna eventualidad al regreso, y por ese motivo sacrificamos el campamento de altura y por consiguiente la cumbre. De todas maneras decidimos al día siguiente salir temprano al Socompa y subir por lo menos hasta los 5100 msnm para ubicar posibles lugares donde armaríamos el campamento en el próximo viaje y ver la cantidad de nieve que puede haber y a que altura para hacer agua. También decidimos que la ruta sería subir pegados a la colada de lava más próxima a Quebrada del Agua en la cara sur del volcán, y no por la que está al lado del puesto de Gendarmería Nacional, también en la cara sur. Nos dividimos en dos grupos, uno compuesto el Turi, Laura, Alberto y yo que iría al Socompa y otro por el Gringo, Santiago y Walter que harían un treking por Quebrada del Agua. Nos levantamos a las 7:00 hs., desayunamos y nos fuimos hacia la base del volcán. El día era magnífico, todo despejado, empezamos el ascenso a las 9:00 hs. por un terreno arenoso pero no tan blando, lo que hace posible el ascenso. El lugar es empinado, entre 30 y 35% de desnivel, luego de un par de horas dejamos de caminar al lado de la colada y comenzamos a escalar unas paredes de unos 45% de desnivel intentando alcanzar los distintos filos que van ascendiendo. Se sube esto por piedras grandes como escalones a cuya sombra uno encuentra nieve a partir de los 4800 msnm aproximadamente, en cantidad cómo para derretir y hacer agua. El paisaje, por supuesto, es impresionante, con vista al Llullaillaco al sur, el volcán Salin al este, la laguna Socompa el sureste y la cumbre del Socompa y los volcanes chilenos al oeste. Llegamos al sector donde pensamos que se podría armar el campamento, el altímetro marcaba los 5100 msnm, el lugar era muy grande cómo dos canchas de fútbol pero muy expuesto a los vientos. Vimos un par de lugares donde se puede estar más protegidos y sino hacerlo unos metros más abajo. Eran las 15:00 hs., daba pena no poder quedarse y encararlo al día siguiente pero era lo que habíamos decidido. Fotos y comenzar el descenso. Tomamos el acarreo que conduce a la colada por la que subimos por lo que a las 17:00 hs. estábamos en la camioneta. Regresamos a Quebrada del Agua y almorzamos en cuanto llegamos unos fideos preparados por el Gringo que estaban un manjar, ya que no habíamos comido nada en todo el día. A la noche armamos los bolsos y a dormir temprano. Nos levantamos a las 6:00 hs., desayunamos opíparamente convidados por el cocinero del campamento minero (gracias Jorge, un maestro cocinero), les agradecimos por todo la ayuda, nos despedimos, y partimos a Salta. Un viaje extenuante de 13 horas, pero felices por la aventura que vivimos. La camioneta del Turi soportó muy bien todo el viaje y llegamos sin contratiempos. Gracias amigos mineros, porque con gente como ustedes uno puede andar por esas soledades de la puna sabiendo que siempre habrá una mano amiga dispuesta a ayudarnos. Por supuesto que pensamos en volver este año, y si se puede el mismo grupo, donde se nos sumarían dos de los mineros que quieren subir el Socompa, y para nosotros será un honor que nos acompañen y poder retribuirles todo lo que hicieron por nosotros.
Alejandro Díaz Patrón

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