Cumbre Cerro Gólgota – 14/05/2017 – Curso Iniciación al Montañismo – 26° edición.





Boletín Digital del CLUB AMIGOS DE LA MONTAÑA, Salta, República argentina.
1956-2016, 60 años de historias de montañas y desafíos bajo el mismo lema:


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lunes, 30 de mayo de 2011

Intento al Chañi - [Actualizado 02/06/11]

Intento al Chañi- Lunes 23/5/11
El grupo lo armó nuestro amigo Cristóbal Wallis ya hace unos meses. Estaba conformado por Matías Rangeon, el experimentado guía y amigo, Mercedes López, Inés y yo.
Salimos rumbo a Casa Mocha luego de comunicarnos con Armando Chuchuy, que nos proveía de los burros gracias a un contacto de Walter que también intentarían cumbre el mismo sábado, junto a Pancho, Ale y Santiago. Ese medio día me hablaron desde el refugio que había cambiado el tiempo y no pudieron seguir después del abra. Arrancamos igual confiando en que cambie el tiempo y la suerte.
Salimos el sábado 21 de mayo después de las 10 de la mañana. Lo buscamos a Matías por Vaqueros e iniciamos nuestra aventura detrás de Wallis, por el camino de cornisa. Hicimos una parada para comer unas empanadas en Purmamarca, y llegamos a Casa Mocha (4200 m) esa tarde después de reventar una cubierta en el camino, recogiendo en el Moreno a Armando.
El camino desde Moreno a Casa Mocha es muy lindo pasando por El Angosto, a donde volveríamos a la vuelta.
Nos acomodamos, preparamos algo para comer (alguien robó la cuchara de Matías…) y dormimos bien en una habitación que sobrevive con techo. Al otro día a la mañana temprano mi amigo Wallis en alpargatas (como mínimo habría -5ºC), se subió a un cerrito aledaño a observar el amanecer. A la vuelta creo que se puso las medias.
Llegó Armando con los burros, y mientras él terminaba de cargar los animales, empezamos a caminar a las 11.40 hs, hacia al refugio, Jefatura del Diablo, a donde llegamos a las 14.40 hs (4850 m). Una vez que llegamos, armamos las carpas, controlamos el equipo, por indicación de Matías nos probamos los grampones, acompañados por un sol que poco calentaba.
El lunes nos despertamos a las 2:30, desayunamos, nos vestimos y salimos rumbo a la cumbre a las 4:30 aprox. en una noche clara, con nuestras linternas, salvo Wallis que hacia de punta. De a tramos tuvimos que trepar unos roqueríos para reencontrarnos luego con el sendero perdido. A medio camino perdí un poco el equilibrio agarrándome de una piedra que se deslizó y machucó mi dedo, sin romper el guante. Sangraba bastante pero zafé. Llegamos a eso de las 8:30 al abra soportando un viento helado, que no me dejó sacar la campera de pluma en todo el ascenso.
Ahí descansamos unos minutos, ya que el frío y el viento eran fuertes. El guía nos animó a seguir, diciéndonos que se podía seguir a pesar del viento y el frío. Así que seguimos un poco hasta el abra donde el paisaje era extraordinario y se veía el colchón de nubes abajo, y una nube gris atrás de la cara norte del cerro como telón de fondo. Nos sacamos unas fotos sobre el hielo pisoteado pero duro del frío. A Mercedes se le voló un estuche que se recuperó y un sombrero que perdió. Inés estaba bien, pero con mucho frío en las manos a pesar de tener dos pares de guantes más los mitones. El tiempo no acompañaba. Evaluamos que hacer, y decidimos en grupo bajar.
El descenso fue lento, viendo el impresionante paisaje de la puna y rebotaba en la memoria esa abra casi mágica de esta emblemática montaña. Llegamos a Jefatura, picamos algo y descansamos para luego con Wallis, Mercedes e Inés hacer una caminata viendo el paisaje de la puna hasta un arroyo de deshielo muy lindo con un rico olor a pupusa. Volvimos a jefatura, y encontramos a Matías haciendo pan, comimos y dormimos bien. Al otro día Wallis se fue con sus alpargatas hasta la mina histórica que tiene un túnel de 2.5m de altura por casi 15m de profundidad a verla, y vino impresionado. Nos comento “entré unos 10 metros y ahí da una curva hacia la derecha, así que sin linterna no podía ver nada - por esto no seguí adelante. Parecía bien firmes las paredes y llamó la atención que no se veía derrumbes interiores.” Después de almuerzo dejamos todo preparado para los burros y emprendimos la vuelta a Casa Mocha, donde nos esperaba desinflada la cubierta de auxilio. Así que decidimos que un grupo se volviera al Moreno caminando (28km) y Wallis y yo esperamos a Armando, con el que hablamos para pedir que nos traigan un inflador del Moreno. Por suerte a las 9 de la noche llegaron en un camioneta muy bien equipados, una francesa y un suizo, con un compresor impecable que nos salvo…..Siempre los recordaremos!!!!!!!
Volviendo al Moreno, nos reencontramos con nuestros amigos en el Angosto, sólo habían caminado 20km !!!! donde una parienta de Armando, Eva, los invitó con café, pan y sopa. Con ella estuvieron los caminantes compartiendo algunas horas, conversando, mientras ella hilaba la lana. Una linda experiencia.
Luego, en el Moreno, comimos y dormimos para el miércoles estar de vuelta en casa. Quiero agradecer a todos los amigos del CAM que nos prestaron equipo para esta expedición.
Ya volveremos en septiembre u octubre a ver si el tiempo nos acompaña.
Saludos a Todos.


Cesar.






1 comentario :

Anónimo dijo...

hermosas las fotos¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ ansiosos esperamos relato¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Med gustaron mucho las de Inés de guardia en el Abra¡¡¡¡¡¡ Abrazo montañes Colo