Cumbre Cerro Gólgota – 14/05/2017 – Curso Iniciación al Montañismo – 26° edición.





Boletín Digital del CLUB AMIGOS DE LA MONTAÑA, Salta, República argentina.
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domingo, 9 de octubre de 2011

Mis dias en Africa!

La extensa sabana de noroeste de Tanzania atrapa esta mirada peregrina. Sabana protegida por el Estado que hace parte de la maravillosa Área de Conservación Nacional llamada Ngorongoro, a pocos kilómetros del país vecino Kenia. Aquí viven las Tribus Massai, pastores nómadas que aún conservan sus hábitos y tradiciones de vida. A ellos tambien vine a conocer (ademas de escalar el techo de Africa) a ellos y su medio ambiente, rodeados de animales salvajes que en otras partes del mundo se temen y con ellos conviven como pares. Sus olores, sus viviendas, sus modos de moverse en armonia con la parsimonia y ataviados en sus ropas de colores, me recuerda a los nómadas de Mongolia y también a los del Tibet. Huelen a tierra y a animales, pues viven y duermen con ellos. Sus manos y pies curtidos por el polvo y el sol a veces impresionan, pero sus ojos!, en sus ojos hay tanta profundidad.

v En mis paseos por Arusha una intrigante ciudad que da salida a las travesías de Safaris al Parque Nacional Serengeti, conocí a dos personas importantes: Benjamín, un Irani que paso la mayor parte de su vida en Suecia y Loserian, un moreno descendiente de los Massai. Benjamín me ofreció su casa para permanecer los días que me hicieran falta y me explico cómo eran los negocios en Tanzania y en particular el de Safaris, pues él tiene uno aunque incipiente, prometedor. Loserain apareció mediante un choque de cuerpos en una esquina ruidosa en medio de gente y pequeños minubus corriendo a todo lo que dan. He tenido encuentros maravillosos mediante choques oportunos que vienen seguramente de alguna fusión energética estelar. “Lo siento, esta esquina es un caos siempre, me llamo Loserian”, me dijo como excusándose muy amablemente. Con estudios universitarios de contador, trabaja desde hace 10 años en el Área de Conservación Nacional Ngorongoro. Simpatizamos muy rápido, su inglés fluido me permitió comprender el funcionamiento de muchas cosas. Había algo en el que me llamaba la atención, quizás fuese esa sangre originaria que le latía, esa sangre que quiso regresar a su pueblo para ayudarlos.

Mientras me acompañaba a tomar lo que aquí llaman “dala dala” (una miniban que funciona como transporte local, donde entran 10 pero cargan 28 en un apretuje indefinible, y cuando te bajas el perfume moreno no se quita hasta luego de haber andado unas dos horas) me conto que había fundado un proyecto hacia un par de años para proteger a su pueblo. La iniciativa la llamó NIMO (Ngorongoro Indigenious Massai Organización en sus siglas en ingles) y la misión, entre varios objetivos importantes, es no despojar a los Massai que habitan el Aérea Protegida desde antes de que lo fuera, sino al contrario, protegerlos como se protege a la vida salvaje y el medio ambiente, los Massai terminan siendo también parte de su paisaje.

Su incipiente amistad me abrió las puertas para ingresar a las áreas protegidas y mediante sus influencias poder visitar las comunidades y los mercados locales Massai más apartados, incluso, poder visitar a sus padres en su propia comunidad Massai.

Ngorongoro queda a 178km de Arusha, unas dos horas y media de coche rumbo noroeste de Tanzania. Luego se ingresa al área protegida, todos los caminos son estrechos y de tierra. Aquí habitan, como Loserain, de lunes a viernes todos los que trabajan en Ngorongoro. Las casitas que el estado les da son humildes y muy simples, pero tienen lo necesario para vivir y están limpias. La mayoría de la gente se mueve en transporte, los animales andan sueltos y algunos son peligrosos. Muchas veces me cuenta mi amigo, que los búfalos y las cebras pasean y pastan en frentes de las casas.

Fui afortunada al llegar un día en donde uno de los mercados locales más aislados y originales de la región tenia lugar. Luego de manejar dos horas atravesando la sabana hacia los confines del Ngorongoro llegamos a la comunidad Olbabal-Meshili, teníamos las pestañas teñidas de polvo y una fina capa de tela ocre en nuestras cabelleras. A Loserian se le notaba más, porque es moreno moreno!. La venta y el intercambio de productos locales entre locales era increíble!!. Me quede pasmada al ver a las mujeres en sus tradiciones tan hermosas. Sus muñecas, sus tobillos, sus orejas, sus cabezas todas decoradas con su joyería Massai. Muchas de ellas en clan porque pertenecen al mismo hombre. Los Massai viven en poligamia y los hombres pueden tener hasta 40 mujeres y más de 200 hijos e hijas, siempre y cuando pueda manener la dote, que consiste en 3 vacas, dos ovejas y un buey. Cuantas ganas de hablar con ellas! que me contaran sus intimidades, sus anhelos, lo que les pasa por la cabeza y sienten cuando mutilan sus genitales.La barrera idiomática solo me permitía entablar cortas conversaciones de saludos y primeras risas, terminábamos hablándonos con el universal lenguaje gestual. Los animales son muy importantes en esta sociedad, me cuenta Loserian, que incluso a veces son afectivamente mas importantes los bueyes que posee un hombre que su propias mujeres. Las horas me pasaron volando, llegamos con mucha luz y nos fuimos con la oscuridad. Las estrellas resaltan mucho en esta atmosfera no contaminada por la luz electrica.

Tres preguntas siempre me hicieron las mujeres y los hombres desde que llegue a Tanzania, tanto en la ciudad, como en areas rurales y en estas comunidades originarias: si estaba casada, si tenía hijos y cuantos años tenía. Todas las mujeres sin exclusión, lo primero que hacían era tocarme el cabello y rumorear palabras. Me imaginaba que decían dos cosas: que suave, es finito, que lindo!; o, mira que calidad más fea de cabello que tiene, no es fuerte y agreste como el nuestro.

Cuánto uno aprende junto a esta gente y su cultura, por supuesto hay mucho que decir de Tanzania desde los aspectos económicos, políticos y sociales y en su contexto con los países vecinos y continente. Pasan cosas graves en Tanzania y en toda Africa. La gente sufre carencias básicas, tienen muchos problemas de agua y de luz, el sida y la malaria son alarmantes!, las inversiones extranjeras en el negocio del turismo cada vez más altas, y el destino de estas inversiones no está focalizado en beneficiar a la comunidad, sino en hacerse ellos cada vez más ricos, el país es muy caro comparado con la calidad de vida, ect, ect, ect.

Tengo muchas fotos de todo lo que les cuento, pero las malas conexiones no me permiten abrir archivos menores y menos bajar fotos desde mi camara. Pero quiero decirles que me voy quedando con el idioma de esta Nación, un idioma de sonrisas blancas y gruesos labios negros. Me voy quedando con la mirada cómplices de sus mujeres cuando algún moreno volteaba a verme y entre todas nos reíamos tomadas de las manos. Me voy quedando con el ambiente de sus pequeños comederos, de mesitas con manteles rotos y sillas de madera, de platos de arroz y salsa de bananas, con las velas constantes por los cotidianos cortes de luz. Me voy quedando con el verde de sus parques nacionales y las jirafas que besan los pájaros en lo alto de las copas de sus árboles. Me voy quedando con la fuerza de sus búfalos en manada y las hermosas cebras pintadas en la sabana, con las gordas avestruces, con los pájaros de alas turquesas y los monos de cola roja. Y sobre todo, se van quedando en mi corazón las imágenes de esos nuevos amigos que quizás no vuelva a ver, pero que siempre podre encontrarlos dentro de mí.
Luz y color!

Griselda Moreno
griseldasalta@gmail.com

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