Cumbre Cerro Gólgota – 14/05/2017 – Curso Iniciación al Montañismo – 26° edición.





Boletín Digital del CLUB AMIGOS DE LA MONTAÑA, Salta, República argentina.
1956-2016, 60 años de historias de montañas y desafíos bajo el mismo lema:


"Lo Mejor para el Compañero"

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martes, 8 de noviembre de 2011

Artículo sobre "Juanito" en el CCAM


Presentación de la segunda edición del libro "Mi Amiga la Montaña"   Foto: Marcelo Rodríguez
Presentación de la segunda edición del libro "Mi Amiga la Montaña"
Foto: Marcelo Rodríguez
Aca les dejamos unas palabras escritas por Enrique Pantaleon:

JOSE JUANITO FADEL


Acabo de recibir la noticia que esperaba hace tiempo; pero a su vez no la quería escuchar murió Fadel .
Solo dos palabras que me dicen tanto y me hacen retroceder en el tiempo; llevándome a mis inicios en el montañismo a principios de la década del 60. Época donde este deporte era menos conocido que hoy. Fui alumno de la Escuela Técnica Nª 32 (Caseros 1615) donde Juanito era pluriprofe de variadas materias. 

No debo olvidar los momentos pasados en distintas montañas; situaciones risibles y no tanto.

Lo conocí de soltero; vi nacer y crecer a su familia, compartimos ilusiones, viajes, ideas y amistad por muchos años. Por disparidad de criterios y conducción del Club Amigos de la montaña, nuestro querido club, me tuve que ir. 

Nos seguimos viendo y a veces charlamos de montaña, nuestra razón de ser. No solo compartimos montañas, vienen a mi recuerdo las noches en la confitería Singarella, Urquiza y Florida, hoy una zapatillería, donde alrededor de una mesa con sendos cafés, desgranábamos poesía, filosofía o alguna típica charla de café, junto a Juan Ahuerma, un bohemio de ley, que le contestó a Sor Juana Inés de la Cruz, también en redondillas eso de hombres necios que acusáis a la mujer.... También le escribió un poema a Tomás Vizcarra un pionero de la zona del Crestón, allí en Metán, siendo nosotros los encargados de dejarlo en su cumbre. 

También en Metán fue que la policía nos llevó junto a Josito Pintado, para participar de la búsqueda de Billy Fairust. 
Terminamos presos por haber movido el cadáver que estaba bajo la jurisdicción de un juez. O esa vez que no se por que se nos ocurrió ir de noche al cerro San Lorenzo.
Campamento al pie del Nevado de Acay. Foto: Del Libro Mi amiga la Montaña
Campamento al pie del Nevado de Acay. Foto: Del Libro Mi amiga la Montaña
Juanito se comprometió a llevar a los niños al circo en función nocturna, temprano no tenían tiempo, dichos niños ya son padres, primero fue el circo, después fue ir a la casa, cambiarse y partir, a la madrugada nos encontramos en la senda del San Lorenzo.

La espera no fue un martirio ya que con Buby Juarez Fadel (su sobrino) charlamos y escuchamos la vida del monte en una fría y oscura noche invernal.

Antes a la montaña se la vivía de manera diferente. Me acuerdo verlo con el saco de profe colgado de la mochila sin armazón con forma de pera, caminando por los senderos de los cerros de excursionismo, con sus negros zapatos domingueros a tranco largo y con el balanceo de los brazos, igual que cuando enseñaba educación física o nos hacía cantar canciones montañesas, como buen profe de canto.

De golpe se paraba a descansar. La disimulaba muy bien, aprovechando para darnos una clase de historia o geografía, entre resuello y resuello, de lo que nos salvábamos era de educación democrática y lengua, que no tenía en la naturaleza mucho argumento.

Sus libros Mi amiga la montaña, las tres incógnitas y el de Baritú, nos pintan de cuerpo entero su bonhomía, hombre decidor de largas y floreadas descripciones, sabedor de su sortilegio ante el auditorio, el cual lo aprovechaba con su alud de cuentos, hechos y anécdotas. 

Al llegar a un lugar poblado, donde teníamos que tomar el ómnibus de regreso, se ponía el saco, luego de asearse y peinarse, de un bolsillo sacaba un trapito, con el cual limpiaba los zapatos, del otro bolsillo salía la corbata y subía al ómnibus con la mochila colgado de un solo hombro. ¿Nosotros? ¡Una desgracia!!!!! No hacía falta rimbombantes equipos, ni estar avalados por marcas ganadoras.

Si hacía falta esa naturalidad y ganas de hacer las cosas, se estudiaba el terreno de la montaña, vías de acceso, historia, clima, geografía, si fue alguien antes y recién se salía.
Tapa del Libro Mi Amiga La Montaña de José Fadel, 1978
Tapa del Libro Mi Amiga La Montaña de José Fadel, 1978
Como los anteriores aventureros, se tenía sed y hambre de aventura, por ello la cantidad de libros sobre el tema.
Formaron una buena cordada de tres, entre el gruñón de Luis P. Madeo que cuando se reía lo hacía con ganas.
El siempre ameno gordo Pablo García, carpintero de profesión; ante cada viaje al Crestón juntaba a la changada para advertirles que si por una de esas casualidades de la vida, llegasen a encontrar el tesoro, el 50% era suyo porque lo buscó antes.

Una vez entró en una de las tantas cuevas de las inmediación de la cumbre, formadas por enormes rocas que al apoyarse unas contra otras forman cuevas y pasadizos, no bien entro se escuchón un espeluznante alarido. 

Viendo correr a García en una dirección y en sentido contrario a una despavorida taruca; un cervatillo en extinción; que lo vio a los ojos en medio de la oscuridad. 

A los viajes o expediciones llevaba vino común para el camino y una botella de ¾ para la cumbre. Victor Savoy Uriburu, Dorval Ortiz, Manu Guerra, Melendez. Miguel A. Salom, Emilio Canova, El petizo Córdoba, Los Salim, El negro Bravo, el jujeño Solana y tantos otros amigos que salieron o compartieron la montaña. 

Ahora tu espíritu debe andar borrando tus huellas por los senderos, roquedales y abras para irse a descansar en paz. Según la leyenda de nuestros pobladores, a quienes conocías muy bien. A pesar de tener sangre árabe, más te tiraba la sangre materna. Últimamente me resistía a verte, quería tenerte en el recuerdo así, vital, activo, amante de la naturaleza. 

Con tu partida el montañismo salteño pierde parte de su historia y el Club Amigos de la montaña pierde a su puntal que desde su fundación estuvo apuntalándolo en todo momento, siendo casi su eterno secretario.

Chau Juanito
Pantaleón Enrique 
Vice predidente del Club De montaña Janajman
Fuente: www.janajman.com.ar


Profesor José Juanito Fadel
El profesor José Fadel nació el 16 de Octubre de 1919 en la ciudad de Salta, Rep. Argentina. Educador, deportista, escritor, Profesor de Educación Física. Enseñó Geografía durante cuarenta años en la E.E.T. N° 5139 y culminó su carrera docente como Regente de Cultura General. Fue secretario fundador del Club Amigos de la Montaña en el año 1956. Se desempeñó como Instructor de Guías de Montaña. Como montañista ascendió la mayoría de las cumbres del país incluyendo el Aconcagua, lo cual le valió recibir la Plaqueta de Plata de la Confederación Argentina de Deportes, el Medallón Dorado de la Municipalidad y el Cóndor de Oro de la Provincia de Salta.
Profesor José Fadel. Foto: Christian Vitry
Profesor José Fadel. Foto: Christian Vitry
Es creador de la "Guardia Bajo las Estrellas" homenaje al Gral. Martín de Güemes en el lugar de su muerte, Cañada de la Horqueta. Este homenaje se sigue realizando desde hace más de 50 años. Creó la Comisión Permanente "Guardia Bajo las Estrellas" que impulsó declarar al Gral. Güemes Héroe Nacional, esto se logro en el año 2006. Fue secretario de la Asociación de Intercambio Cultural Tarija - Salta. Miembro fundador de Sociedad Natura Salta. Miembro de la Junta de Clasificación y Disciplina de las escuelas técnicas de Salta, entre 1985 y 1987. Miembro de la Sociedad Argentina de Escritores, filial Salta. Fue miembro del Instituto Güemesiano de Salta, entidad en la cual actuó como Académico durante el Primer Congreso Nacional Argentino "Güemes Héroe Nacional" que culminó con la histórica proclamación del prócer. 

Dedicó su vida a dictar conferencias culturales y educativas en su provincia, entre ellos FM San Gabriel de la Universidad Católica de Salta y Canal 11.



Es autor de las siguientes obras: 

- MI AMIGA LA MONTAÑA
- LAS TRES INCÓGNITAS
- LA GUARDIA BAJO LAS ESTRELLAS, SU HISTORIA 
- OBSERVACIÓN GEOGRÁFICA SOBRE EL TERRENO 
- UNA VUELTA POR LOS VALLES CALCHAQUÍES Y VALLE DE LERMA
- SALVATAJE
- LA SELVA ENCANTADA
- La revista BARITU


Lo que puede el espíritu


Siempre habrá una montaña más alta 
Una inquietud superior 
Un horizonte más amplio
Esa montaña es la montaña del Espíritu 
Sin El nunca los hombres hubieran logrado tantas conquistas 
En el orden científico, cultural, artístico, 
hubieran quedado sin descubrir muchas tierras
sin explicar muchos fenómenos 
sin entender los designios de la vida
Esa llama, el espíritu la esencia de nuestro ser
que siempre se mantendrá viva 
para gloria del género humano.

                                                          Prof. José Fadel

"JUANITO"

En Setiembre se fue José “Juanito” Fadel, legendario montañista salteño. Autor del libro “Mi Amiga la Montaña”, casi una Biblia de los montañistas andará ahora por alguna nube cumbrera de sus queridas montañas.

Empecé a conocer acerca de este personaje cuando viví en Salta, desde fines del año 1993. Precisamente, en aquel entonces desembarqué en aquella provincia norteña y estube un tiempo en instalaciones del club Amigos de la Montaña, en el altillo de su sede de calle San Luis, recuerdo aquellos días como “los buenos tiempos del CAM”.
José Juanito Fadel, Salta
José Juanito Fadel, Salta
Aquel altillo era un lugar bastante especial. Se accedía por una escalerita de madera, desde la sede propiamente dicha. Y allí, en aquel espacio estaban algunos bártulos del CAM, entre ellos el esqueleto-armazón del muñeco que se vestía de montañista en alguna exposición montañera. Lo otro que recuerdo de ese altillo es el espantoso calor que se acumulaba en días soleados de verano, gracias a su techo de chapa crujiente: tanto era el calor que alguna vez escribí irónicamente que si el polo de calor de Sudamérica estaba en Rivadavia (Pcia. de Salta) era porque no se había considerado a ese altillo del CAM en cualquier tarde calurosa…

En aquellos días, pasaba largas horas hojeando material bibliográfico de la biblioteca del CAM, esas grandes carpetas con registro de expediciones, relatos, fotos, croquis, mapas y demás. En esos días de aprendizaje fui conociendo la figura de “Juanito” Fadel, prócer de aquel montañismo romántico de tiempos históricos.

Después lo vi personalmente en otras ocasiones, alguna charla, curso, o celebración, siempre “Juanito” con su presencia y su estampa, su prolijo discurso y oratoria, sus enseñanzas y anécdotas. Tal como se refleja en sus libros, porque traspasó el papel de fuerte escalador, para agregarle a eso la capacidad de apreciar el sustrato del paisaje y sus habitantes, las gentes de la montaña a quien siempre respetó y admiró.

En estos tiempos, donde las nuevas corrientes de pensamiento nos invaden, es bueno tener algunas referencias para no caer en confusiones. El montañismo es un reflejo de la sociedad. En esta actualidad de auge mediático, de tecnología al alcance de las masas (y de un montañismo más difundido y accesible) conviene valorar a los pioneros como “Juanito”.
Naturales de la zona del Nevado de Acay. Sus rasgos acusan una marcada similitud con los habitantes de Mongolia. Foto: Del Libro Mi amiga la Montaña, José Fadel
Naturales de la zona del Nevado de Acay. Sus rasgos acusan una marcada similitud 
con los habitantes de Mongolia. Foto: Del Libro Mi amiga la Montaña
En las Serranías de Lesser (cerca de San Lorenzo) un cerro de unos 2600 metros, lleva el nombre de Fadel. Alguna vez, allá por el año 2002 lo ascendimos con gente de un curso de montañismo. Era una de las salidas de excursionismo para ese grupo, donde había mayoría de gente joven que empezaba a conocer esta actividad montañera.

Las nuevas generaciones, los que nacieron del ´90 para acá,  son un derivado de tiempos de cambio, han crecido entre nuevas ideologías “progre” que entrechocan con paradigmas tradicionales. Estamos en esta actualidad vertiginosa, invadida por inseguridad, desconfianza y algunos otros vicios. Los montañistas jóvenes han crecido en la era de los “reallitys shows”. Estos jóvenes deberían mirar un poco hacia el pasado, aquel montañismo pionero, que requería mucho esfuerzo e idealismo. Era aquel el montañismo de los códigos irrenunciables de la montaña, solidaridad y respeto (códigos que en general también llevan los habitantes de los cerros, esos que yo considero los primeros montañistas). Si se pierde eso, posiblemente vamos por el camino equivocado.
“Las cosas comienzan de alguna manera”:Así empieza el libro “Mi Amiga la Montaña” . Con su relato de una expedición al Cerro Crestón. Luego continúan sus relatos de aventuras en el Acay, Castillo, Cachi, Chañi, Llullaillaco, Aconcagua, Famatina y tantas otras montañas. De una expedición al Aconquija desde el lado catamarqueño, (por el Campo del Arenal), son los párrafos que siguen. Así escribía "Juanito", así reflejaba sus vivencias en las montañas. Llegar a una cumbre o hacer récords de cantidad o tiempo en una ascensión lo puede hacer cualquier persona entrenada. Pero entrenarse en ver más allá de la superficialidad, llegar a la esencia del paisaje montañés y sus habitantes, sus historias, leyendas, la mística, eso lo alcanzan algunos pocos.
Naturales de la zona del Nevado de Acay. Sus rasgos acusan una marcada similitud con los habitantes de Mongolia. Foto: Del Libro Mi amiga la Montaña, José Fadel
Naturales de la zona del Nevado de Acay. Sus rasgos acusan una marcada similitud 
con los habitantes de Mongolia. Foto: Del Libro Mi amiga la Montaña
Decía en su libro, Mi Amiga la Montaña…

Sería injusto si callara respecto a las atenciones de que fuimos objeto por parte de los ancianos catamarqueños. Nos atendieron como a hijos, o como a príncipes y cualquier cosa que nosotros hayamos hecho para devolver sus atenciones no alcanzan a igualar tan abierta hospitalidad. Para no desairarlos tuvimos que dormir en la única cama de este hogar campesino, un gran catre de madera de cardón y elástico de gruesos tientos de cuero. Ellos se acomodaron en el suelo, en mullidos cueros de oveja. La alegría de tenernos en su rancho era tan grande, como nuestro apuro por seguir adelante. La primera noche les ayudamos a regar su sementera. Nos contó el viejo que en esa zona, por falta de agua, el riego se realiza por turno. A ellos les tocaba esa noche y tenían que aprovecharlo al máximo.

Recién al segundo día el viejito nos consiguió un burro y un guía para que nos acompañase a través del Arenal. Estábamos salvados!.

Hasta nos hicieron una despedida. El único zapallito cipinco que había en los cercos fue a parar a la sopa que nos ofrecieron. Este último gesto terminó por conmovernos, sabedores de la estrechez en que vivían estos venerables ancianos.

Cuando nos despedimos, nuestras palabras no estuvieron exentas de la emoción, porque veíamos en ellos no solamente a dos ancianos buenos, sino a los nobles descendientes de la raza que todavía conservan incólumes sus mejores atributos: la fraternidad hecha calor humano y hecha amor.

Un abrazo sin palabras fue la despedida. Le dimos la espalda y nos internamos en el Arenal".
Un alto en el camino a 2.500 mts. Alto Calilegua se recorta en la meseta del fondo. Foto: Del Libro Mi amiga la Montaña
Un alto en el camino a 2.500 mts. Alto Calilegua se recorta en la meseta del fondo. 
Foto: Del Libro Mi amiga la Montaña
“Las cosas deberían continuar de alguna manera”

Podríamos retomar su frase. 

Sugiero tener las enseñanzas de “Juanito” Fadel de referencia, al momento de continuar con la experiencia de hacer montaña.
Santiago Rocha



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