Cumbre Cerro Gólgota – 14/05/2017 – Curso Iniciación al Montañismo – 26° edición.





Boletín Digital del CLUB AMIGOS DE LA MONTAÑA, Salta, República argentina.
1956-2016, 60 años de historias de montañas y desafíos bajo el mismo lema:


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viernes, 30 de diciembre de 2011

Relato Quewar 2011




Fotos: Mariela Flores



VN. QUEWAR – Diciembre 2011
Para comenzar el relato debo aclararles que a Dardo no le gustan los grupos grandes ni salir con desconocidos, sin embargo, como en la mayoría de sus salidas, éramos “varios” los colados. Del CAM, Mariela Flores, Marcelo “mono” Grande, quienes lo conocen saben el porqué de su mote, Jorge López, José “pechito frío” Muñoz y quien escribe, “la Mechi” (al final acepté el apodo). Por otro lado los “cordobeses” del Club Andino Córdoba” (CAC), de los cuales, Marcelo Badra, el “ironman” de la salida, resultó ser el único cordobés, puesto que, Pablo Caballero, quien hace honor a su apellido, es jujeño, y el doctor “Chino” Orlando Valdez, es salteño. También nos acompañó uno de los “pollos” de Dardo, Gustavo “Tico”, y Rosendo nuestro arriero y excepcional pescador de truchas. Éramos once en total, por lo que llegamos a la conclusión que esta salida se tendría que haber llamado “Dardo y los colados de siempre”.
Terminamos de encontrarnos el miércoles 7 de Diciembre a la tarde en San Antonio de los Cobres, los que llegaron a la mañana hicieron cumbre en el Pompeya para aclimatar. Por su parte, Marcelo Badra y Pablo estuvieron en el Tuzgle. Por la noche cuando el reloj lo marcó saludamos a Mariela por su cumple, quien eligió pasarlo en la montaña poniendo en evidencia su “espíritu montañero”, por mi parte la incorporé al club de “sombreros ridículos”, hay quienes piensan que no son muy lindos pero son muy prácticos a la hora de protegerse del sol..
Al otro día salimos temprano rumbo a Sta. Rosa de los Pastos Grandes donde ya nos esperaba Rosendo con sus burros, a cargar….
Desde acá el relato puede tornarse increíble, alguien dijo, “menos mal que tenemos las fotos” porque fue como entrar a otra dimensión….
Empezamos a caminar a los 4.045m.,nuestro primer campamento fue en Laguna Seca a 4335 m., llegamos hasta ahí caminando por una enorme vega, siempre acompañados por el sonido del agua corriendo, el andar fue suave y muy entretenido por esas formaciones blandas, intensamente verdes con sus flores amarillas y violetas, acompañados por guayatas y el aroma de la tola, todo contrastando con los colores ocres de las laderas y en el fondo Él… el Vn. Quewar.
Rosendo en un momento sacó de su mochila una caña de pescar y magistralmente, con la sabiduría de quien conoce su lugar, comenzó a pescar truchas. Todos absortos, imagínense la situación, todos citadinos intentando adivinar lo que Rosendo veía, imposible, nuestra incapacidad era absoluta. Armamos campamento, luego nos reunimos haciendo un círculo alrededor de una pequeña fogata armada por Rosendo y Tico, mates iban y mates venían, siempre la risa presente mientras Dardo preparaba la cena: “truchas al vapor con queso roquefort y pasas de uva”. Durante la espera compartimos anécdotas, desopilantes algunas, como la de la pelea de Marcelo Grande y el mono, un clásico dentro del CAM, pienso que los cordobeses aún no deben haber salido de su asombro. Luego, Tico nos deleitó con su sicuri y su canto, nosotros, “intentando” acompañar, mezclamos ritmos y terminamos con un “..qué, tírate un paso…”, ojo, este ritmo nos acompañó en varios momentos de nuestra trepada. Tuvimos luna llena, sin viento, hasta hicimos una apuesta de cuántos grados bajaría el termómetro esa noche, si mal no recuerdo llegó a -12° C, el resultado de la misma no lo entendí, lo cierto es que cada grupo desarmó su carpa (en eso consistía la misma). El viernes empezamos a caminar a las 10hs., tranquilos, la pendiente era constante, seguimos acompañados por el agua, se sumaron las chinchillas curiosas, gorditas…más de uno se las imaginó en una cacerola…pero la cordura reinó. Seguimos por una quebrada más angosta y empinada hasta llegar al nacimiento de una vertiente donde después de almorzar, en la apacheta que se encontraba en el lugar, hicimos nuestras ofrendas a la Pachamama.
La idea era llegar y armar campamento a los 5100m. pero viendo el estado del grupo, que hasta ahí era óptimo, decidimos armarlo más arriba, algunos fueron por agua, los demás seguimos caminando hasta el Arenal, a los 5335m., al borde de unos penitentes que, en el caso de ser necesario, podríamos derretir, lo que no fue necesario, puesto que, para sorpresa nuestra, había una vertiente.
Ya al armar campamento se evidenciaron algunos síntomas de apunamiento, por lo que algunos decidieron quedarse en la carpa, seguir hidratándose y descansar.
Esa noche armamos nuestra cocina dentro de un pircado circular, Dardo preparó unos fideos, los que esperamos “tapaditos” con unas mantas de Rosendo, no sin alguna broma al respecto. La olla se dio vuelta y parte de nuestra cena fue a dar a los pies de Pablo, no obstante alcanzó.
Con la ansiedad que invade la noche previa al intento (ataque ó asalto, no me convencen) de una cumbre, nos fuimos a dormir, esperando la recuperación de nuestros compañeros de aventura.
A la mañana siguiente Chino, José, Jorge y Marcelo Grande, decidieron no intentar la cumbre y bajar con Rosendo y todo el equipo hasta Laguna Seca, nuestro 1er. Campamento. La decisión no debió ser fácil, pero fue acertada, a medida que fueron descendiendo los síntomas fueron desapareciendo lo que les permitió seguir disfrutando del lugar, en especial del arroyo, donde se dieron un espectacular baño, según lo que nos contaron después.
Con un día espectacular, cálido y sin viento comenzamos la caminata entre penitentes. La ruta elegida por Dardo nos llevaría, por un filo, bordeando un gran planchón de hielo, directo a la cumbre Sur, de allí a la Norte.
El ascenso se tornó en algunos momentos extenuante, los sallares y la pronunciada inclinación lo hizo lento, pero paso a paso y sin perder el ánimo lo fuimos transitando, cada uno con su “carga” personal, con ese estar sencillo, profundo con uno mismo, pero concientes de pertenecer a algo mucho más grande, que nos permite experimentar la montaña..
Llegamos a la Cumbre Sur, 6140m., según el GPS (estamos seguros que es un poco menos) a las 13.20 hs.. Dardo, después de otros intentos anteriores, logró por fin su cumbre. Cómo no entender su amor, su fascinación por el majestuoso Quewar, es realmente imponente. Cómo no entender que fuera sagrado para los Incas, digno de uno de los más importantes altares de altura…
Su ubicación nos permitió ver la puna en su esplendor, con sus salares, volcanes, con sus enormes extensiones, todo coloreado con una indescriptible paleta de ocres…
Allí estábamos… extasiados, felices con lo logrado, no obstante faltaba la cumbre “Sagrada”, la Norte, para eso debíamos bajar por el cráter y volver a subir, pero intentarla nos llevaría, teniendo que volver hasta el 1er. campamento (4335m), un tiempo demasiado largo. Decidimos bajar, considerando que era lo mejor para el grupo, teníamos todavía una larga y agotadora bajada, de hecho ese día caminamos unas catorce horas en total.
Festejamos, como habíamos quedado con Dardo antes de salir de Salta, su cumple, que había sido el 30 de Noviembre y nuevamente el de Mariela, escribimos nuestro testimonio en el Libro de Cumbre, el último ascenso registrado fue del pasado 3 de Noviembre y retiramos un testimonio dejado por Gonzalo “Pigua” Cristófani. Luego los seis comenzamos el descenso, acortamos por los acarreos y tomamos otra quebrada que nos acortó bastante el camino. Así llegamos cansados pero felices al campamento donde nos esperaban nuestros compañeros con abrazos y risas, cuánta calidez… cuántas emociones…para culminar el festejo, un champagne, qué tal!!
Al otro día emprendimos el regreso, apuramos el paso para llegar más temprano al lugar donde nos esperaba una camioneta. Dardo con Rosendo y Tico venían acompañando a los burros con nuestros “petates”, cuánto trabajo les dieron los animales… ya no querían saber nada, terminaron cargando, cada uno de ellos, con los bultos que causaban el problema.
Por fin en San Antonio, nos dimos una ducha en lo de Marcos y de allí a disfrutar de nuestro 3er. tiempo, comimos opíparamente (como siempre), brindamos y seguimos planeando nuestras próximas salidas con nuestros nuevos amigos del CAC.
No se si habré logrado transmitir lo que sentimos, lo que compartimos en esta salida, de lo que sí estoy segura es que cada uno de los que formamos parte de ella la vivimos con mucha intensidad. El Quewar nos acogió cálidamente, invitándonos a recorrerlo, no obstante no nos regaló nada, cada uno tuvo que poner lo suyo desde su experiencia, desde su amor, desde su esfuerzo, cada uno con su “mochila” a cuestas. Gracias Dardo!!!! por dejarnos ser tus “colados”, Chino, por habernos cuidado, Mariela, por dejarnos compartir un cumpleaños tan especial, José, por tu frescura, la próxima te cebo mates, Jorge, por tu calidez, Marcelo G., por tu generosidad y desopilante buen humor, Marcelo B., por acoplarte a nuestro ritmo, Pablo, por tu caballerosidad y consejos, que le gustaron tanto a Mariela, Tico, por tu música y tu atención constante y Rosendo, por dejarnos entrar en tu mundo…


Con mucho cariño. Mercedes López

Pta. Los montañistas “no estamos locos/ que sabemos lo que queremos/ vive (vivimos) la vida/ igual que si fuera un sueño/ pero que nunca termina…” (“No estamos locos” Ketama)

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