Cumbre Cerro Gólgota – 14/05/2017 – Curso Iniciación al Montañismo – 26° edición.





Boletín Digital del CLUB AMIGOS DE LA MONTAÑA, Salta, República argentina.
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lunes, 14 de mayo de 2012

“El montañismo es un modo de vida único”

El Jordan de la montaña. Así se lo podría catalogar al austríaco Peter Habeler, el hombre que en 1978 realizó -junto a su compañero Reinhald Messner- uno de los hitos en la historia de ese deporte: consiguieron ascender al Everest (8.848 metros sobre el nivel del mar) sin oxígeno, algo que hasta hoy ningún otro pudo lograr. Está en Salta junto a su esposa -Jutta-, con el objetivo de concluir un ascenso pendiente en el volcán Llullaillaco. Además, dará una charla el próximo miércoles 23, a las 19, en el Centro Cultural América.
Este año cumple 70 años, edad que no aparenta por su buen aspecto físico y su vitalidad. Amable y con la humildad que caracteriza a los grandes de verdad, Peter le contó a El Tribuno algunas de sus anécdotas. “Comencé desde muy chico con esto del montañismo, y gracias a los buenos instructores y grandes maestros que tuve pude hacer lo que me gusta”, comentó de entrada el austríaco, quien además de escalar el pico más alto del mundo, cuenta en su haber con cuatro ascensos de más de 8.000 msnm. Para muchos de los que practican la actividad de trepar montañas Peter es un mito viviente, sin embargo él no se deja llevar por los elogios y mantiene los pies sobre la tierra. “Antes que nada tengo que decir que sigo vivo, todavía no pase a ser leyenda”, sostuvo a modo de broma, sin la intención de autodefinirse. “Uno elige el camino, yo lo hice desde muy chico, y después hay que prepararse e ir para adelante”.
Respecto a la decisión de subir el Everest sin oxígeno, señaló que previo a dicho ascenso habían trepado algunas montañas en Perú, fue allí donde se dieron cuenta, junto a Messner, que lo mejor para llegar a la cima era ir con lo mínimo e indispensable. “Entendíamos que no debíamos llevar todo lo que en esa época se llevaba para escalar, los tubos de oxígeno no eran como los de ahora -respecto al tamaño-, por ejemplo, en realidad nada era como en la actualidad”.
Supo escalar montañas de distintos continentes, con el riesgo latente que implica realizar un deporte de alto riesgo. Su peor momento arriba de una montaña lo pasó en 1988, cuando junto a dos amigos treparon el Kang Chen Dzonga, de 8.586 msnm. “A uno de mis compañeros se le congelaron los dedos de un pie y se los tuvieron que cortar.
Llegó un momento que empezamos a toser sangre, momentos muy difíciles arriba de una montaña”, explicó, y a pesar de dichas dificultades lograron el ascenso y es uno de los cinco “ochomiles” realizados por Peter.
“Es un estilo de vida, hacer montañismo es llevar adelante un modo de vida con libertad y disciplina. Una actividad que va más allá de lo deportivo, no se compara con ningún otro deporte”, apuntó Peter Habeler, uno de los máximos exponentes del montañismo mundial.

Fuente: http://www.eltribuno.info/salta/Note.aspx?Note=158922

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