Cumbre Cerro Gólgota – 14/05/2017 – Curso Iniciación al Montañismo – 26° edición.





Boletín Digital del CLUB AMIGOS DE LA MONTAÑA, Salta, República argentina.
1956-2016, 60 años de historias de montañas y desafíos bajo el mismo lema:


"Lo Mejor para el Compañero"

Dirección de Email: noticam@gmail.com





miércoles, 1 de mayo de 2013

Cordón de Cachi. Intento a la Hoyada o Melendez (6150 m)

El Cordón de Cachi es magnífico, con sus cumbres claramente visibles, con una morfología que, al caminarla se va metiendo en la mente y en el alma. Si bien la cumbre principal es El Libertador con sus 6380 m., el lugar donde se han encontrado construcciones importantes, tanto en sus laderas como en su cima, es la llamada La Hoyada o Meléndez (bautizada así en homenaje al salteño Francisco Melendez quien fue el primero en hacer su ascensión deportiva). Ésta no sólo es hermosa y visible desde el pueblo y la ruta, el hecho de que fuera objeto de culto de los antiguos habitantes de la zona, me movilizaba particularmente. Mariela sabía de mi interés así que, cuando le dije que sí podía salir, dijo, “entonces vamos a la Melendez”.

Por los días, son salidas largas, es difícil coincidir para armar un grupo, así que después de varias bajas terminamos siendo tres, tres mujeres de nuevo rumbo al Cachi, esta vez Sonia podía pero con la dificultad de tener que estar en la ciudad de regreso el lunes, a la tarde tenía que trabajar sí o sí.

El viernes 26 de Abril salimos temprano, con el libro de Christian Vitry “ El Nevado de Cachi”, fotos satelitales y las recomendaciones de amigos que habían andado la zona, mochilas pesadas, puesto que llevábamos en ellas botas dobles y crampones y sobre todo muchas ganas. Desde Las Pailas empezamos a caminar por lugares conocidos, entre el río Las Arcas, Peñas Blancas hasta encontrarnos con el río La Hoyada y seguir por su quebrada hasta el primer campamento.

Coincidimos en esto de caminar a un ritmo continuo, casi sin paradas, muy atentas a la hidratación, el sol era abrazador. La atmósfera limpísima nos permitía reconocer a simple vista a La Pirámide, Peñón Blanco, Di Pasquo, Pelicelli, Pilar de Las Pailas, San Miguel y nuestro objetivo, Melendez. Armamos campamento antes de perder luz a orilla del río dentro de la quebrada La Hoyada o Chinchillar, ya todo esto era un terreno nuevo. Esa noche, con luna llena cenamos unos riquísimos ñoquis, planeando el día siguiente.

La Clave era encontrar el Aguja Negra, una formación que servía como referencia, nunca habíamos visto una foto, buscándola, combinamos dos rutas que nos llevó a ver una laguna al pie del Pilar bellísima y caminar, si bien por morenas la mayor parte del tiempo, por lugares espectaculares. A pesar de no ver la “aguja”, siempre estuvimos muy bien ubicadas dentro de la fisonomía del lugar. Después de cruzar abra tras abra y con el sol perdiéndose, descendimos por la ladera empinada cuidándonos permanentemente, la noche se hizo presente y si bien pensamos en el vivac, por la cantidad de agua que teníamos, decidimos bajar. Armamos nuestro segundo campamento en una vega, sabíamos que estábamos ahí, muy cerca del filo cumbrero pero no habíamos llegado a la laguna La Hoyada, ese lugar estratégico desde donde se puede ascender a tres picos, Pelicelli, Pilar de las Pailas y Melendez, lo que hacía imposible intentar la cumbre por el tiempo que nos quedaba así que decidimos al otro día llegar hasta la famosa laguna.

El cansancio de una jornada de diez horas, mucho frío, algunos pozos en el piso y la inclinación del terreno donde armamos la carpa, no impidieron que disfrutáramos del lugar y del momento. Era un privilegio estar alumbradas por esa luna, sin viento, con el sonido del río y la charla. Nos sentíamos acompañadas, conectadas íntimamente con todo lo que nos rodeaba.

A la mañana siguiente remontando la quebrada, de nuevo sobre morenas y cruzando una y otra abra, descubriendo algunas construcciones y admirando los gigantes que nos rodeaban, llegamos con Sonia hasta el fondo del anfiteatro donde, teóricamente, se encontraba la laguna a los 5100 m.. Qué desconsuelo, no estaba, cuando desde un morro, un poco más arriba, Mariela nos preguntó si no íbamos a verla, caminamos unos metros más y ahí estaba, perdida en la superficie plana de lajas, muy pequeña, muy distinta a la foto de hacía un mes atrás, habíamos llegado.

El filo que desembocaba en la cumbre de nuestro objetivo se encontraba a unos pasos, cuántas ganas…pero…sería la próxima, teníamos que descender hasta el primer campamento ese mismo día así que bajamos hasta nuestra carpa, almorzamos y empezamos a regresar a casa…

Esta vez seguimos la quebrada La Hoyada, que nos llevaría directamente a nuestro destino. El Aguja Negra estaba ahí, imponente, lo rodeamos al bajar, de negro no tenía nada o por lo menos no lo veíamos, más parecía el pico de una gran ave. El terreno muy abrupto, siempre morenas intercaladas con algunas vegas que nos daban un poco de descanso.

Todo lo que veíamos era magnífico. Era emocionante pensar que hacía algunos años atrás socios y amigos del CAM habían coronado por primera vez las cumbres Pelicelli y Pilar de Las Pailas, con otro equipo, sin tanta información, pero con la misma vocación aventurera que nos guiaba a nosotras.

Llegamos a nuestro destino, a buscar lugar para acampar…fue una odisea…otra jornada de diez horas hacía imperativo el encontrar un lugar rápidamente. Después de algunos intentos acondicionamos un espacio, vencimos la inercia del cansancio y preparamos una cena exquisita. De nuevo la luna brillante y el río y la charla…

Nos levantamos muy temprano, debíamos estar a las once en Las Pailas donde nos recogería un auto. A cada paso nos íbamos despidiendo, al darnos vuelta reconocíamos los lugares por donde habíamos andado, esas formaciones, cada piedra, vega, abra, filo, río ya habían quedado grabados en nosotras modificando de alguna manera nuestro paisaje interior.

Mercedes López.-

Integrantes:
  • Mariela del Valle Flores
  • Sonia Ferreira
  • Mercedes López



No hay comentarios. :