Cumbre Cerro Gólgota – 14/05/2017 – Curso Iniciación al Montañismo – 26° edición.





Boletín Digital del CLUB AMIGOS DE LA MONTAÑA, Salta, República argentina.
1956-2016, 60 años de historias de montañas y desafíos bajo el mismo lema:


"Lo Mejor para el Compañero"

Dirección de Email: noticam@gmail.com





miércoles, 28 de agosto de 2013

Abra de las Banderas

Colo, va "mi interpretación de la ida al Abra...". No tengo mail de Fermín pero me gustaría se lo hagas llegar porfa, lo comparto por aquí con Fabián. Abrazo Bro!.


Leo el relato de Fermín a igual que el de Fabián, nuestro novel montañista chaqueño, y los dos me emocionan...pero no me sorprenden.
Fui muchas veces al Abra de las Banderas y si bien no se trata de algo cuantitativo lo expreso porque en todas ellas lo hice acompañado de Amigos, conocidos y siempre alguien nuevo que esta particular expedición trae a nosotros...o dicho correctamente, a ese lugar. La constante ha sido "la emoción", tanto de los que ya conocemos como de quienes visitan "la mágica Abra" por vez primera. Y si se trata de magia están quienes saben hacer los pases para que ella se produzca, el Tabo, Chaska, Alina, las Nenas (Alejandra, Celeste, Carolina, Maira Sofía) y Yamil. El escenario: Corral de Piedras y el Abra misma. Quien abre la puerta a ese mundo mágico: Justina,  en su casa de "la junta".
De partida nomás el camino ya te pone en clima, el serpenteo de la verde cornisa al pasar Chicoana donde uno llega mateando, la Cuesta, los Colorados, Seclantás y Brealito que te recibe soleado siempre. Adentrarse en ese cañón milenario donde la piedra desgastada en rojos colores se reflejan en el agua cristalina del río serpenteante que en sus gotas también salpica verdes cardones a su margen, enormes cortaderas y legendarios algarrobos que el paisajista celestial supo ordenar en caprichosa armonía.
La charla se hace amena y la vista sorprende en cada curva; el ascenso paulatino cambia el paisaje luego de cada subida y cansa las piernas, pero el ánimo va creciendo en la expectativa de la llegada ansiosa, para descansar y en la promesas "del colgadito"... .
Y es la Justina quien da el primer toque de camaradería y amistad añosa en la alegría de vernos; ello infunde ánimo en la cuesta que viene y se torna interminable para quienes van por vez primera y tediosa para los que la tienen conocida. Pero cualquier hastío se termina cuando al pasar la prometida última "abrita" asoma un vallecito con su trabajado potrero y sus verdes álamos; por fin Corral de Piedras. Los chicos expectantes en el recibimiento de respetuoso cariño, con sus ropas de domingo, bañaditos e impecables para recibir visitas a igual que su acogedor  hogar que se transforma en el mejor palacio en el cálido recibimiento. Besos conocidos en sonrisas repetidas de mucho tiempo para nosotros y en la corta vida de estos niños maravillosos que ya son familia.
No tarda en llegar el mate de hierbas con su particular sabor que trae la memoria nostalgiosa de haberlo compartido allí con tantos Amigos, y ahora los nuevos que lo disfrutan en clamorosas alabanzas.
Arriban los burros con nuestros resabios de comodidad civilizada traídos de la Ciudad y todo se ajetrea en alzar un campamento extraño que ya es aceptado por el lugar en la continuidad que el tiempo armonizó entre carpa y adobe.
Viene el fogón que cautiva las miradas de todos; techo estrellado que en complicidad con la Luna llena no dan lugar a que falte nada, y menos la alegría de los chicos que están de fiesta por las visitas, los trabajosos pero alegres preparativos de Alina y Chaska para la mejor atención, con el Tabo de maestro comensal como no hay otro prodigando historias y anécdotas de su tierra. Fermín interlocutor de coplas risueñas que las niñas le dicen en susurro, y antes que el cansancio nos venza llega el estofado de cabrito que obliga a chuparse los dedos que ofician del mejor utensillo. Alguna bebida espirituosa de sobremesa y la primer jornada se extingue maravillosa con promesa aún de mejorar el día siguiente.
La noche mágica y fría de la montaña te atrapa en los brazos de Morfeo que ahuyenta a los duende del lugar que juguetones quieren quitarnos el sueño. 
El gallo canta en horario esta vez  y la mañana fresca nos recibe entre humo y desayuno caliente que enciende los preparativos de la marcha que tarde se inicia en no querer dejar el cómodo refugio.
El sol calienta rápido en un cielo turquesa sin nube alguna enmarcado por el horizonte sinuoso de los cerros hacia cualquier lado que vaya la mirada. La cueva del agua milagrosa de Santa Rita, el zorro curioso y amigable y el río titilante que pone música a nuestra marcha lenta y persistente.
El encuentro comprometido con el amigo espera en el mástil que se dibuja en el abra conocida respaldada por el majestuoso nevado; y allí vamos abrazaditos todos bulliciosos en la llegada al lugar que obra de objetivo amistoso hace ya varios años.
Colgar banderas con deseos y oraciones que el viento lleva al cielo o a donde nuestros corazones quieran que vayan y los abrazos se repiten en emociones inexplicables que el Tabo traduce en palabras y Fermín exalta en poesía, y allí se sintetiza todo: emoción, amistad, poesía y naturaleza, en los sentimientos y en el paisaje que abruma por lo bello.
La vuelta larga con la Luna llena de testigo inmaculado y el cansancio que se pasa en un instante cuando a lo lejos aparece Corral...y nuestro campamento, y otra vez el recibimiento del mate de hierbas milagrosas y el horno de barro encendido cual cueva de Satanás que escupe llamas por su boca en la espera del animalito que dentro se cosera exquisito; a esperarlo otra vez adorando el fuego y mirando nuevamente los dedos que luego serán chupados por cada uno en el sabor del "colgadito" condimentado por los aromas del alto valle calchaquí a lo Seclanteño nomás. El"yerbeadito" dulce del Chaska arranca sonrisas contribuyendo al sueño que llega por el cansancio de la marcha y la tranquilidad del espíritu enaltecido en amistad y compañerismo. Ya los niños disfrutaron en exceso de las golosinas por su día en el recuerdo de los propios y en las añoranzas de cuando lo fuéramos, y así se va la noche en conversación tranquila y amena; una noche más en Corral de Piedras, en el escenario mágico del Tabo, Chaska y Alina.
Al día siguiente en el regreso que se hace largo llega la "yapa"anímica y cariñosa en las empanadas de charqui que nos esperan sorpresivas en el horno de la Justina, simbadas por las manos de su hija y nieta en otro recibimiento de amistad entrañable de aquel lugar ya casi sagrado para nosotros.
Despedida prometiendo regreso pronto y la huella alta nos permite despedirnos en última mirada antes de adentrarnos en los zigzagueos del río y el camino que llega con la conversación ya nostálgica por lo vivido que todavía no termina. El cañón rojo con el sol del medio día que torna maravillosa cualquier sombra y ansiosa la llegada que se estira; últimos tramos con las casas conocidas ya y la vista de Brealito que nos recibe en final armonioso invitándonos a poner los pies en la acequia fría para así emprender el regreso con el alma cálida y el corazón llenito de alegría por la visita a los amigos que allí están y siempre nos esperan a igual que a cada uno de los que se suman año a año.


Carlo Clerici.-

No hay comentarios. :