09/07 - Cerro Negro: Bautismo de Alta Montaña – Curso2016 / 25° edición.





Boletín Digital del CLUB AMIGOS DE LA MONTAÑA, Salta, República argentina.
1956-2016, 60 años de historias de montañas y desafíos bajo el mismo lema:


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martes, 19 de noviembre de 2013

De Carlo Clerici

Cuanto se ha escrito y dicho sobre la montaña, los sentimientos que a cada uno le produce como los “por qué” vamos a ella. Tantos como subjetividades hay en la diversidad de opiniones y sentires. Lo cierto es que en el ámbito doméstico, clubes y organizaciones de montaña, es donde se desarrolla incipientemente la actividad y se les da la impronta a los montañeros que allí se forman; al menos ello se intenta trasmitirles, luego que cada uno la tome…hay uno o varios largos de cuerda. Hago referencia a esto último porque como en cualquier actividad humana no estamos exentos de los personalismos e individualismos, cuando no en la exacerbación de ellos como el egocentrismo de quienes pretenden mostrar sus logros solo en pos de su notoriedad. Quienes toman al montañismo como un deporte consideran a veces al escenario donde este se desarrolla un gran estadio que al estar inhibido naturalmente de público, puede poblárselo luego al regresar, a través de los medios periodísticos o de prensa como también por las redes sociales tan útiles para ello y más cuando hay quienes miran y clikean a un vistazo sin el menor análisis intelectual de lo mirado en la inmediatez informática, y ni que hablar de una evaluación de naturaleza sentimental o afectiva del tema, del que solo tienen registro de una foto tal vez y en el mejor de los casos. Ante este cuadro de situación aquella la valoración romántica de la montaña queda recluida a claustros pequeños y no por ello poco significativos. La fuerza del sentimiento no la produce el tamaño sino la intensidad del mismo; quienes van tras las montañas en pos de una mezquina ecuación numérica “de suma de logros y cumbres”, sin sustento espiritual alguno, o tras la efímera luz de la trascendencia mediática, puede que llenen paredes con fotos y recortes como también algún aporte monetario para ir tras el próximo “cuadrito” cuyo marco hasta suelen tener encargado de antemano; ¡allá ellos!, cada uno sabrá si cuando le toque dar sus pasos finales en la montaña su corazón tendrá el recuerdo emotivo de cada instante vivido y respirado en su seno, o estar pensando “en la nota” culmine de su presumida carrera de notoriedad pública. Si hay algo que tiene el omnipotente escenario natural donde se encuentran las montañas, es su inmensidad; ¡ hay lugar para todos !, por favor no apilen sus logros mediáticos o de redes sociales donde otros con cuidado y silenciosa persistencia atesoran experiencias espirituales en la camaradería de la amistad fraterna, siendo ese el espejo donde pretenden se miren los noveles montañistas; y menos aún intenten simular a los que ya algunos años tienen y han visto varias veces a la hipocresía disfrazada de sentimiento con el luminoso traje “de siempre listo para la foto”. No lo olviden: …hay lugar para todos !!!; es oportuno observar bien la senda por la que quieren caminar.

Carlo Clerici.-

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