Cumbre Cerro Gólgota – 14/05/2017 – Curso Iniciación al Montañismo – 26° edición.





Boletín Digital del CLUB AMIGOS DE LA MONTAÑA, Salta, República argentina.
1956-2016, 60 años de historias de montañas y desafíos bajo el mismo lema:


"Lo Mejor para el Compañero"

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viernes, 31 de enero de 2014

Búsqueda en el Parque Nacional Calilegua

Estimados socios,

Queremos contarles que algunos de nuestros socios estuvieron participando en el Parque Nacional Calilegua de la búsqueda del dr platense perdido.
Lamentablemente fue el peor desenlace esperado, extendemos el pésame a la familia Bidinost.

Comisión Directiva

jueves, 23 de enero de 2014

Incauca (23-24/11/13)

Que el salir a una montaña es un momento maravilloso, no es ninguna novedad, pero supongo que tendrá -siempre- algo de misterioso. Aun estando todo o casi todo planeado, siento que existe un halo de misterio que envuelve este momento especial, donde vamos llegando, apilando equipajes, compartiendo un mate en la oscuridad de una madrugada fría como aquella vez frente a la Escuela Normal, o con las luces que van clareando el amanecer de un verano.
Nos juntamos en la estación de servicio frente al Grand Bourg con los ya conocidos Carlo e Iván, y Marcelo Grande, un tipo bárbaro que, no lo duden para quienes no tienen el placer, vale la pena conocer. Mochilas a la camioneta, abrazos por la alegría del encuentro y el motivo del mismo, y a viajar. Nos espera Luracatao, desde donde empezará nuestro intento al Incauca. Apenas saliendo de Salta por la circunvalación, la cosa ya empezó divertida, sobre todo para Iván y Marcelo, al ver cómo perdía yo irremediablemente mi batalla con el termo de Carlo, que no me permitió cebar un solo mate sin que el chorro de agua fuese a parar a cualquier lado menos adentro del mismo; al menos debo reconocer que la alfombra de la camioneta quedó impecable; cuando las burlas de los ocupantes del asiento trasero fueron suficientes, me hastié, y haciendo caso del refrán que dice “hombre precavido vale por dos”, trasvasé el contenido del ingobernable termo de Carlo al mío, y eso terminó no solo con la posibilidad de una quemadura sobre mi persona, sino con las carcajadas de Iván y Marcelo. En fin…gajes del oficio de cebador.
Igual nos reímos todo el viaje, en el que anécdotas de otras salidas, o personales, hicieron que casi sin darnos cuenta, estemos pasando Seclantás. En “La Falla” sacamos las primeras fotos. Marcelo, que tanto se había reído de mí y de mi inexperiencia para controlar el termo, terminó haciendo gala de exactamente lo mismo para manejar su propia cámara fotográfica, así que las cargadas (por fin! ya era hora!) se dirigieron hacia él, y me dejaron en paz por un rato.
Pero sin lugar a dudas, la frase que quedó como “La frase” del viaje, fue aquella que acuñó Marcelo después de almuerzo en La Puerta cuando, ya a los postres, mientras él e Iván disfrutaban un helado y Carlo y yo el clásico “vigilante” de dulce de batata y queso, se preguntó con absoluta seriedad y lleno de dudas…”che, el dulce de batata…de qué estará hecho???!!!”. Definitivamente fue el blanco de cargadas del resto de la salida, y seguramente seguiremos gastándote en algunas más Marcelo, hasta que puedas entender cómo una batata se transforma en “eso” que viene adentro de una lata! En fin…gajes del oficio de preguntón.
Llegamos a Alumbre después del almuerzo, donde Yolanda y Segundo nos brindaron su hospitalidad y su casa, y nos alojaron en dos confortables habitaciones para pasar la noche. Un lugar bellísimo, con el río Luracatao serpenteando y pintando de verde los sembrados que salimos a recorrer al caer la tarde, mientras mirábamos el gran desafío que nos esperaba al otro día; el Incauca nos deleitaba con su belleza, y nos imponía respeto. En un momento me encontré parado al borde de los sembrados con Marcelo; fue realmente notable como al ver (desde varios metros) pequeños plantines que se alzaban pocos centímetros de la tierra, los reconocía y aseguraba “esto de acá es cebolla, lo de más allá es zanahoria, estos de la derecha son habas…”, notable sobre todo para un ser humano que no tenía hasta entonces la más remota idea de dónde provenía el dulce de batata. Hoy estoy casi seguro que unos minutos antes, sin que yo lo viera, le preguntó al señor que estaba con la azada desmalezando la huerta de qué se trataban esas raras cosas verdes, y después se paró a mi lado y, con displicencia, me dio una clase de horticultura y botánica.
Al otro día, desayunamos y a las seis de la mañana, con las primeras luces ya estábamos subiendo. Brava subida, subida de las buenas, interminable y bella. Nuestro baqueano, Segundo Morales, por entonces se mostraba muy seguro y confiado; varias horas después…no tanto, pero eso es otra historia. La que más importa es que disfrutamos mucho el Incauca, un cerro hermoso, que nos pidió subir sin parar durante nueve horas, pero nos trató amigablemente, nos recibió con un clima espléndido, y una vista maravillosa.
Pasadas esas nueve horas, y cuando pensábamos que “ya lo teníamos”, empezamos a ver algunas sombras de dudas en el duro y curtido rostro de Segundo. Iván se adelantó con él para tratar de buscar el filo que nos llevase finalmente a la cumbre, y cuando unos metros más atrás, sin verlos, Carlo, Marcelo y yo escuchamos la carcajada de Iván, supimos definitivamente que “no lo teníamos”. Unos minutos después, llegando, vimos las espaldas de Iván y Segundo sentados plácidamente en las piedras, mirando el territorio infranqueable que nos decía “hasta acá muchachos, sigan participando”. Unas horas después nos enteraríamos que el escueto diálogo entre Iván y Segundo fue el siguiente: “y Segundo?, cómo lo ves?”, a lo cual la respuesta de Morales fue “y…lo veo complicado…”. La carcajada de Iván dijo todo lo demás. Bello tipo este “Neurus” Rollán, que se toma todo con humor (sobre todo si se tiene que reír de mí). Je je.
No por “complicado” que en este caso -está más que claro- se transformó en sinónimo de “imposible”, dejamos de disfrutar la montaña y el momento; almuerzo, abrazos, llamadas telefónicas porque era más fácil tener señal de internet que hacer cumbre, las fotos con las banderas, y el placer de haber dado todo, y si el cerro no quiere…no hay problema; volveremos, y seguiremos participando; después de todo, de eso me parece que se trata esto de salir a las montañas.
Miramos una y otra vez esos apenas ciento cincuenta o doscientos metros que nos separaban de lo más alto, y emprendimos una bajada larga y agotadora, que no por eso impidió que disfrutemos de un atardecer entre luces y sombras de una belleza singular; Segundo definitivamente se encargó de hacerla más difícil, más larga y más agotadora, pero al fin, llegamos al ansiado punto de partida de esa mañana; un rato de descanso para tanto desgaste físico, y para la medianoche, cena, charlas, análisis de todo lo bueno que nos deja la montaña, risas, y balance positivo. Qué lindo es que, pase lo que pase, bajás del cerro y te das cuenta que siempre ganás. Mucha agua para recuperarse, y a dormir para emprender el regreso a la mañana siguiente.
Disfrutamos mucho el regreso. En Seclantás tuvimos el placer de encontrar a Tavo en lo de su hermano, donde arrasamos con una ensalada “con tutti” (y unas rubias de nombre “Salta”, y un “Chandon”). Merecido festejo y brindis por el triunfo de salir, disfrutar con amigos, conocer lugares únicos, y haber sido favorecidos por el sol, la tierra, el aire.
Gracias CAM por esta oportunidad; ya saben, soy hombre del llano más llano, y muchas veces pensé -estúpidamente, erróneamente- que no podría; estas experiencias fantásticas las voy a atesorar siempre en mi alma y en mi corazón. Ese martes cuando tuve el placer de darle un abrazo a la Colo y entregarle mi formulario de inscripción al club, me sentí una vez más, feliz. Soy uno más de ustedes muchachos: a bancarme!
Gracias Carlo, Iván, Marcelo, por la compañía, el apoyo, y la amistad, que ya es perdurable.
Gracias Incauca. Con tu permiso, volveremos.
Me llevo experiencia, felicidad, un bastón averiado en un porrazo, y momentos inolvidables; me llevo largas charlas, las imágenes del camino mientras escuchábamos y cantábamos tremenda versión de Pedro Aznar de alguna zamba del Cuchi, pasando por Oasis, Los Chalcha o Fonseca; me llevo aprendizaje, un par de piernas entumecidas y maltrechas, y un ejemplar de “El último Ascenso” que terminé de leer moqueando delante de todo el piso inferior del colectivo ya de regreso, dedicado por mis tres compañeros de aventura, a quienes espero tener de nuevo en las que se vienen, que serán, en principio Incauca “part two”, y después…prefiero reservarme el derecho a soñar. También de esto se trata esto de salir a las montañas.
Quedan muchas cosas por contar, no lo quiero hacer tan largo; tal vez lo haga el resto de este cuarteto médico-legal fantástico que hemos armado, y perdón en la demora de este relato. No por demorado pierde valor, creo.
Comencé diciendo que cada salida tiene un halo de misterio inevitable que la envuelve. No me refería precisamente a éste, pero ya que estamos, tal vez ustedes (el CAM es grande y debe tener gente que lo explique), puedan ayudar a dilucidarlo: muchachos… “DE QUÉ ESTARÁ HECHO EL DULCE DE BATATA???”

Abrazo montañés - Fabián










viernes, 3 de enero de 2014

Feliz 2014 !!!

Les deseamos para todos los que formamos el CAM un año pleno de buenos momentos, un sueño para cada día, y montañas en los cuatro hemisferios!!
Feliz 2014!!

Comisión Directiva