09/07 - Cerro Negro: Bautismo de Alta Montaña – Curso2016 / 25° edición.





Boletín Digital del CLUB AMIGOS DE LA MONTAÑA, Salta, República argentina.
1956-2016, 60 años de historias de montañas y desafíos bajo el mismo lema:


"Lo Mejor para el Compañero"

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jueves, 16 de abril de 2015

1er Salida con el Curso `15

CERRO SAN LORENZO (2200msnm)
1° ASCENSO DEL CURSO DE INICIACION AL MONTAÑISMO 2015

Después de una charla frustrada y tres de grueso calibre, llegó el día del debut para muchos y de sumar experiencias para otros: el día de la primer salida como grupo. Todo comenzó en la quebrada de San Lorenzo, a hs 7:30 – como se había pautado -; de a poco nos hacíamos presentes, con miradas tímidas y algo ansiosas nos saludábamos, mucho diente, mucha sonrisa, algunos ojitos dormidos, regulando bastones, chequeando mochilas, los mas cholulos nos sacábamos fotos…de a poquito iba llegando gente al baile. Así, 7:50 arrancamos con Armando a la cabeza y su camiseta de rojo punzó (al verlo, en un momento, en mi frondosa imaginación pensé: “¿Vamos a cazar vicuñas en el cerro y con los hilos de su camiseta cercar la hoyada para que Coquena no se enoje?”). Formamos fila y , sin repetir y sin soplar, comenzamos a numerarnos...¡éramos 60 los granaderos, 60 paisanos tan diferentes y con el mismo entusiasmo! que a la voz de “aura” y después de las indicaciones necesarias iniciamos la caminata. Entre las consignas impartidas debíamos observar bien el paisaje, buscar puntos de referencia, mirar por donde caminábamos, de tanto en tanto mirar hacia atrás para chequear donde viene el compañero, y en algún momento se nos pasó la última indicación y Don Armando nos “llamó la atención”. Antes de emprender la subida, luego de haber bordeado el río y antes de cruzarlo, nuestro guía nos señala el punto desde donde podíamos tomar distintos rumbos, conforme al cerro que deseáramos subir, subrayando el camino para llegar a nuestro destino: la cumbre del Cerro San Lorenzo.

Con una marcha a buen ritmo, disfrutando la naturaleza, apreciando los distintos paisajes, aprendiendo algo de botánica tuvimos la primer parada técnica, momento propicio para la hidratación también. Mientras continuaba el ascenso no cesaban las risas y las conversaciones de camaradería, conversaciones en las cuales era inevitable oír la musical y risueña voz de nuestro compañero César. Nos detuvimos en un abra, en otra abra, y dada mi ignorancia en el tema y mi falta de valentía para preguntar, no entendía qué es un abra, ya que observaba paisajes diferentes cuando nos indicaban que estábamos en una de ella.
Don Google y la Real Academia Española me enseñaron que un abra es un lugar sin árboles en un bosque, monte o selva, o entre dos montañas y ahí me cerró todo. Los paisajes se hermoseaban cada vez más igual que la experiencia de compañerismo, hasta que casi sin darnos cuenta llegamos a la cumbre, a hs 13:15 aproximadamente, luego de varias indicaciones de Dardo que ante la pregunta: “¿Por dónde seguimos?”, la respuesta era la misma: “¡Derecho!”. Llegar a nuestros primeros 2000 msnm entrañó un momento emotivo en el que un padre y su hija, y una hija y su madre compartieron por primera vez una cumbre.

Por fin, ¡el almuerzo!, por algunos segundos nos invadió el silencio y disfrutamos de comer frente a una porción de la belleza que la naturaleza nos regala, mientras armábamos nuestro testimonio, y antes de que “pachorra” nos ataque llegó la foto cumbrera, nos despedimos del lugar e iniciamos el regreso a hs 14. El cielo se estaba cerrando y las nubes se hacían cada vez más presentes. Curiosamente las paradas técnicas se hacían más frecuentes, como así también las “patinadas” – algunos pantalones retornaron bastantes diferentes a su color original -, y el “grupo elite” ya no pudo dejar de evidenciarse, para poder bromear con ello. Culminamos el descenso 17:15 aprox. con el corazón henchido, elongando un poco las piernas, agradeciendo el equipo humano que nos acompañó y acomodándonos para el merecido “tercer tiempo”. Cierro este relato como termina toda salida, con el regreso a casa, al hogar, con el grato recuerdo de “las instantáneas” vividas, con la consciencia de la belleza de la naturaleza y la responsabilidad y el respeto que se merece; y con el agradecimiento profundo a todos y cada uno por haber elegido compartir nuestro tiempo para “hacernos bien”, para iniciar nuestro camino de habitarnos interiormente.

¡ABRAZO, Y VAMOS POR MAS!

Analía Ibañez Sierra

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