Cumbre Cerro Gólgota – 14/05/2017 – Curso Iniciación al Montañismo – 26° edición.





Boletín Digital del CLUB AMIGOS DE LA MONTAÑA, Salta, República argentina.
1956-2016, 60 años de historias de montañas y desafíos bajo el mismo lema:


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martes, 21 de abril de 2015

PARAJE AGUANITA EN IRUYA Y CERRO MORADO DE COLANZULI (5060msnm)

El día miércoles8, luego de las charlas de Entrenamiento y Nutrición en el museo, partí con destino a Iruya por el tema de las elecciones (otros socios partieron rumbo a Santa Victoria). Un largo viaje hasta llegar a destino, descansar ese día y recorrer un poco el pintoresco y cálido pueblo “colgado” entre las montañas.

El día viernes finalmente empecé a caminar hacia la escuela y paraje asignado, Aguanita, un poco más cerca que El Porongal, pero de difícil acceso debido a las crecidas del río. Partimos a hs 12 del mediodía, y luego de cruzar muchísimas veces el río (demasiadas jua) llegamos a Higueras a horas 18. Un recorrido que en otra época te lleva menos de 4 horas o que incluso se puede hacer en camioneta, sin embargo se hizo más largo de lo esperado por la gran cantidad de agua del río que en algunas partes nos llegaba por encima del pecho. De ahí caminamos unas dos horas más por el mismo hasta finalmente llegar a la senda donde empezamos a ascender hacia el paraje, que se encuentra justo en la parte superior de la montaña (como tantas otras escuelas de la zona). Nos cambiamos de ropa para secarnos y retomamos el ascenso, en varias partes con llovizna, para llegar luego de 15 horas, cansadísimos a las 3ymedia de la mañana.

Nos alojamos en uno de los puestos del paraje, donde cada comida era acompañada por unas exquisitas papas gentileza del señor que nos hospedaba, don Inocencio. Un finde increíble compartiendo con la gente de la zona, muy cálida por cierto, y más teniendo en cuenta que ya conocía a casi todos de mi anterior visita al Porongal. Cabe aclarar que Aguanita es un paraje y escuela transitoria que sólo funciona uno o dos meses en épocas de lluvia, y luego se trasladan para Porongal, debido a que este paraje queda sin agua y tanto los pobladores como sus animales se trasladan para la zona del monte.

Finalmente luego de las elecciones, partimos 3am de regreso a Iruya, para llegar luego de cruzar innumerables veces el rio nuevamente a hs 14, luego de 11 larguísimas horas de regreso, y de renegar con la rodilla de uno de los gendarmes que venía con problemas ya desde la ida.
Ya alojado en el hostal, desayunando bien temprano y charlando con Don Carlos, en donde me hacía referencia a lo mucho que habíamos caminado, se me ocurre decir en chiste que estaba para caminar 15hs más o subir el Morado. El don se lo tomó muy en serio y me propuso que partamos en ese momento hacía Colanzuli, y luego él me acercaba hasta Humahuaca en donde vive para que yo tome el colectivo, y en caso de perder el mismo, me ofrecía quedarme ahí. SIn pensarlo dos veces, ya que no sabía si iba a volver el próximo mes para Iruya, acepto la invitación, bastante cansado pero con muchas ganas.

Nos trasladamos hasta Colanzuli, para iniciar la marcha pasadas las 9. Iniciamos el ascenso encarándolo bastante directo para mi gusto, con una vista increíble, y a un paso bastante acelerado (es impresionante lo que camina la gente de la zona) que pude seguir gracias a las noches que estuve ese fin de semana en altura. A horas 13:15, asomaron las numerosas apachetas que hay en la cumbre, impresionante la vista incluso de la ruta que asciende hasta el Abra. Era el cuarto ascenso del señor a la Cumbre y mi primera vez en esa montaña. Lamentándome de mi nula batería del celular(que tmb me lamente en Aguanita donde no hay luz para cargar los mismos), solo alcance a sacar la foto de las apachetas ya llegando a la cumbre. EN la misma estuvimos alrededor de diez minutos, en donde alcancé a retirar testimonio de 3 señores de Bs As que habían ascendido el domingo anterior, y dejé una calcomanía del club con mi nombre (que pensaba dejar en Aguanita pero me olvidé). El descenso se hizo muy rápido y divertido, aunque algo doloroso por mis molestias de la caminata anterior, para finalmente llegar a la camioneta a horas 15.
Era mi día de suerte, ya que de regreso logré alcanzar el colectivo Panamericano en Iturbe, en donde estaba detenido por algunos desperfectos (algo bastante común ya que había pasado también en el viaje de ida). Me despedí muy agradecido de Carlos y continué viaje hasta Jujuy, para luego seguir viaje hasta Salta llegando a medianoche bastante cansado.

Una experiencia única compartiendo una semana con la gente de esos parajes tan alejados, gente tan amable y cálida que te hospeda en su hogar y te cocina sin esperar nada a cambio. Y una cumbre hermosa de un cerro increíble, pero que queda en segundo plano con tantas experiencias y anécdotas vividas durante esos días.

José Muñoz Granados.-







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