09/07 - Cerro Negro: Bautismo de Alta Montaña – Curso2016 / 25° edición.





Boletín Digital del CLUB AMIGOS DE LA MONTAÑA, Salta, República argentina.
1956-2016, 60 años de historias de montañas y desafíos bajo el mismo lema:


"Lo Mejor para el Compañero"

Dirección de Email: noticam@gmail.com





lunes, 21 de marzo de 2016

Colaboración para donaciones

Estimados Socios

Quienes formarán parte de la Expedición al Quewar les solicitamos colaboración en lo siguiente_:
- antibióticos
- antifebriles
- leche en polvo

Todo esto será para llevar como donación a la Escuela y al centro de Salud de Santa Rosa de los Pastos Grandes.

Por cualquier duda, comunicarse con:
- Dardo Rocha: 0387 4047888
- Jorge López: 0387 4826121

Gracias

Comisión Directiva del CAM.

sábado, 19 de marzo de 2016

Curso de Iniciación al Montañismo 2016

El dia 30 de Marzo a partir de las 20 hs, en el Museo de Arqueología de Alta Montaña (MAAM) dara comienzo el Curso de Iniciación al Montañismo.

El curso dura tres meses con clases todos los miércoles a partir de aproximadamente 20 hs hasta las 22 hs, hasta mediados de Julio que finalizamos con un alta montaña. Las salidas son fin de semana de por medio. 

Precios del curso:
  • Publico en general: $1200
  • Estudiantes (Universitarios, Terciarios, Secundario): $900

Para inscripciones los martes y jueves en nuestra sede en Martín Cornejo 479 - 1° Piso a partir de las 21 hs, o directamente el miércoles  30 en el MAAM.











Los esperamos!

Comisión Directiva.-
noticam@gmail.com

miércoles, 9 de marzo de 2016

Revista En Patagonia


(click sobre la imagen para ampliarla)
Estimados Socios: hemos recibido de la "Fundación Parques Nacionales", por intermedio del amigo montañista Marcelo Espejo el ejemplar de la Revista "En Patagonia", el cual se integra y enriquece nuestra biblioteca.

Gracias Marcelo Espejo!

martes, 8 de marzo de 2016

Acay Chico-Marzo-2016

Cuando comencé a conocer la geografía de esta fantástica provincia, un nombre quedó grabado en mi mente: El Acay. Es en el curso del CAM, que comienza a gestarse en mí, el sueño de llegar a su cumbre. Averiguando, como todos los que nos iniciamos en esta actividad, las distintas alturas de las montañas, aparece El Acay , con casi 6.000 mts de altura. Pensé…no es para mí!. Sin embargo , al ACAY CHICO, con una altura de poco más de 5.000 mts, me lo propuse como un objetivo para un mediano plazo.



El viernes, en una mañana lluviosa en Salta, emprendimos desde E.Rios y Sarmiento, el trayecto que nos conduciría hasta el pie del cerro.
Compartimos el auto con Marquitos y Gerardo, dos de los tantos amigazos, que conocí en el Club. En el otro auto iban Pufi, Nela, Hector y César. Previa parada en C. Quijano, para comprar algunas cosas que faltaban de Kiosco, y unas ricas facturas, seguimos viaje a través de la majestuosidad de la Quebrada del Toro. Siempre al pasar por Alfarcito, surge el recuerdo vivo de la obra del Padre Chifri, y ponderamos en una charla muy amena, todo lo que hizo por esta zona y su gente.

En Santa Rosa, una breve parada técnica; al ratito, ya estábamos en el rancho de Don Cruz, que brillaba por su ausencia. Acomodamos los autos, y después de bajar las mochilas, nos dirigimos caminando y muy entusiasmados, a lo que sería nuestro primer campamento.
A paso firme, y entre varias anécdotas de otras jornadas, cruzamos por primera vez la Vega, la cual nos acompañaría durante todo el camino hasta el Acay. Uno, en estos parajes, no tiene más que admirar la naturaleza : unas flores, muy bonitas, como naciendo de las piedras, amarillas y rojas, tan parecidas entre ellas, que en mi imaginación parece que evolucionaran de un color al otro.

Al rato Pufi, allá adelante, avanza casi corriendo como el correcaminos ,sonriente, sabiendo que los coyotes que vamos atrás, no lo alcanzaremos...Después de casi dos horas de marcha, llegamos al corral donde armamos las carpas. A la noche, se agregan Dardo y Jorge, que venían de San Antonio de los Cobres, de arreglar la logística para el próximo ascenso al Quewar. En un pequeño refugio de paredes de piedras y techo de pajas con tirantes de cardón, nos sentamos en círculo, mientras Dardo prende un sol de noche de campamento. Hasta que se cocinaran los fideos, un par de sándwiches, que habían quedado del mediodía, circulaban, uno en sentido horario, y otro en sentido contrario al de reloj, haciendo cada uno, un bocado; en un acto solidario y de compañerismo muy agradable.
El sábado a la mañana y después de desarmar las carpas, nos encaminamos, hasta lo que sería nuestro segundo campamento. Al fondo, el Acay Chico, parece abrazarse al Navajas y La Blanca. Cruzamos la Vega, con su agua cristalina y fresca , que baja serpenteante, una, dos y… cien veces; la acompaña una verde turba con margaritas blancas y amarillas, más chicas que las habituales pero no menos lindas. La opinión de Dardo prevalece para elegir el lugar de acampe. Ahora tengo tan cerca al Acay Chico, que parece que estoy tocando su cumbre.


Se nos agregan Gaspar y Florencia. La tarde fría y de neblina nos invita a descansar en las carpas.
Después de una noche helada, en donde la escarcha lo cubre todo, comenzamos nuestro último esfuerzo. Salimos temprano, todavía con linternas, todos encolumnados detrás de Marcos, nuestro guía. A medida que avanzamos cada paso se siente más cansado que el anterior. El ascenso se torna complicado por las sueltas piedras desparramadas por todos lados. Gaspar y Florencia, se adelantan, van mostrando el camino menos dificultoso. Comencé a sentir los efectos de la altura. A Nela le pasa otro tanto y después de una reunión grupal, decidimos que esa sería nuestra cumbre. Estábamos a 5.000 mts . Las fotos, los abrazos emotivos y el Acay mirándome de arriba, como invitándome a un próximo intento.

Gaspar, Florencia, y Pufi que subió por otro lado, llegaron a la cumbre.
El descenso por el Sayar, una experiencia inédita, me cobra muchos porrazos. Los que quedaron en el campamento, solícitamente, ya habían desarmado las carpas y preparado todo para el regreso. Largo camino hacia los autos, con la alegría y el peso de las mochilas a cuestas y la generosidad de todos por alivianarla.

El Acay Chico siempre estará en ese mismo lugar, seguramente en el tiempo intentaré esos últimos metros. Pero esta travesía será para mi inigualable, por la amabilidad y cordialidad de todos los que me acompañaron.

Omar Rija


martes, 1 de marzo de 2016

Mi Bautismo en Alta Montaña - Cerro Malcante (5.110 m.s.n.m.)

Nuestra salida se armó de un momento a otro, como nos gusta hacerlo, y generalmente esas sin tanta anticipación son las que mejor salen. Como siempre, el día previo el ritual de las compras y la preparación de la mochila, en donde siempre “entra algo más”. El grupo estaba conformado por Jota, Marquito (el guía de lujo), Nati, Alberto y yo.
El Sábado 06/02vLos chicos se encontraron en la estación de servicio a las 09.15 para alistar los autos, y estaban ansiosos, yo me sumé tipo 10, ya en la ruta que nos llevaría a Tonco. Paramos en el super Florencia, a comprar agua y gaseosas…. Y de yapa un par de lanzanieves (pedido de Jota para la cumbre y en honor a su cumpleaños Nº30).
En medio de la ruta, Nati y Albert propusieron que fuéramos a Cachi a almorzar algo calentito, y haciendo causa común, almorzamos, pastas y bife con papas. De ahí directo al rancho de la familia Quispe, en donde después de pedir permiso armamos campamento. No faltó la constante compañía de los perros del lugar, a uno d elso cuales BAutizaro Mickael, con quien el tío Marquito no terminó simpatizar. Mucho no recuerdo de ese primer día… jajajjaj pero la idea era aclimatar el Sábado y el Domingo para iniciar ascenso el Lunes.
El Domingo a la mañana, después de desayunar, fuimos a caminar para ascender un poquito, tomamos algunas fotos, y regresamos al campamento a almorzar. Estuvimos atentos al clima, aparentemente iba a llover….. y así fue, nos armamos flor de picadita y nos metimos a la carpa porque se cayó el cielo de repente. Nada más lindo que ese momento, entre chistes, risas, Mickael que quería entrar como fuera y Marquito luchando con el cierre para que no lo haga jajajajaj.

Tipo 20 hs nos fuimos a preparar las mochilas de ataque para el día siguiente, a medida que va pasando el tiempo haciendo montaña, uno se empieza a dar cuenta de que nunca está de más una u otra cosa, pero también, de qué si no debe llevarse, y como somos las mujeres, las mochilas siempre llevan “eso” que no puede faltar. Creo que después de preparar todo, me acosté sin cenar, la picada había sido suficiente y quise variar algunos hábitos con respecto a la vez anterior de intento al Malcante. Esta era la revancha, quería hacer flamear la bandera del CAM en la cumbre, quería el abrazo cumbrero con este grupo especialmente armado para la ocasión, y quería por fin mi Bautismo en Alta Montaña que se venía postergando. El tiempo de aclimatación fue ideal. Nos dormimos con un poco de lluvia aún, poniendo los despertadores a las 04.30 y deseando que el cielo se limpiara.

Lunes 04.30, remolonear un poquito porque ya estaba todo listo, desayuno en la carpa, saludos de Cumpleaños para Jota, y todos al auto para acercarse a la base del Malcante. Llegamos tipo 06.00 y aún estaba oscuro asi que aguardamos hasta que aclarara un poco, iniciando al subida a las 06.30 hs. Marquito fue el guía en esta oportunidad, detrás iban Naty, Alberto y Jota y yo cerrando el grupo. En el primer tramo, íbamos sin prisa pero sin pausa, y nos sirvió para avanzar bastante. Un poco más adelante la altura se empezó a sentir, así que las paradas fueron cada vez más seguidas, pero me sentía tranquila de no tener ningún tipo de malestar. Así que cambiando el aire y retomando el paso. Todos sabemos que a esa altura, cada paso cuenta, eso me dijeron y ahora entendí de qué se trataba. A lo lejos, vimos dos personas que estaban ascendiendo también, más tarde, ya casi llegando al filo se unieron a nosotros para pedir algo de abrigo, coca y algo para las nauseas. El clima acompaño de manera espectacular, de a momentos nos sacábamos los gorros y camperas, para luego volver a ponerlos; cada parada permitía disfrutar el paisaje, con esos colores que la puna nos tiene acostumbrados. A medida que subíamos, el Cachi se alzaba imponente, con algo de su blancura. El paso zigzagueante seguía, y festejamos el haber superado mi marca de la vez anterior (4830) , como así también cuando por fin llegamos a los 5000 (según jota, ahora me había convertido en ALTA MONTAÑISTA, algo que me causó mucha gracia. El cansancio se hacía sentir, como así también un leve dolor de cabeza, pero nada que impidiera continuar. Por fín llegamos al filo!!!!! Desde ahí todo debía ser más fácil, eso decían….. veníamos genial de tiempo, así que paramos a descansar. Continuamos y por fín pude ver las antenas…..(son 6 )restos de baterías, pero eso no opaca la belleza de la altura. Llegamos a la ansiada cumbre a las 13.30 hs, los 5, felices, repartiendo besos, abrazos y felicitaciones. Después de las fotos obligadas, recogimos testimonio y escribimos el nuestro, y nos pusimos a jugar con el lanzanieves, inclusive con las dos personas que se sumaron a la cumbre. Habremos estado en al cumbre un poco más de media hora, comimos muy poco e iniciamos felices el descenso, por una parte en donde hay acarreo, lo cuál lo hizo más corto y divertido. Volvimos a desarmar campamento y emprendimos el regreso a Salta, cansados pero con el corazón y el alma desbordando alegría.

Es difícil poner en palabras lo que se experimenta en altura, ya sea por las sensaciones en donde los sentidos se ven agudizados, ya sea por la elección del grupo que nos acompaña, ya sea pro esos diálogos internos que nos obligan a escucharnos en algún momento.

Agradezco el “o todos o ninguno” de Nati Miguez, agradezco la paciencia y la palabra amable de Marco Aramayo, agradezco los chistes de Alberto Venecia que hacen más agradable la caminata, y agradezco la compañía, el aliento, la mano, y el ir a mi lado paso a paso de mi compañero de cordada José Muñoz Granados.
Parafraseando un segmento de la película que más me marcó, cierro este, mi primer relato de alta montaña:

“LO IMPORTANTE NO ES NECESARIAMENTE SER FUERTE, SINO SENTIRSE FUERTE PARA MEDIRSE A UNO MISMO, AL MENOS UNA VEZ, PARA ENCONTRARSE EN LAS CONDICIONES MÁS PRIMITIVAS Y ENFRENTAR LA CEGUERA Y LA SORDERA A SOLAS, SIN NADA QUE TE AYUDE, SALVO LAS PIERNAS, EL CORAZÓN Y LA PROPIA CABEZA.” (INTO THE WILD, 2007)


Silvina Di Summa